jueves, 5 de febrero de 2009

Daniel Defoe: Moll Flanders (la impostura del narrador)

"... Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders (en el original idioma inglés, The Fortunes and Misfortunes of the Famous Moll Flanders, más conocida simplemente como Moll Flanders) es una novela publicada en 1722 por Daniel Defoe. Defoe escribió esta obra después de trabajar como periodista, y siendo ya un escritor reconocido gracias a la publicación, en 1719, de Robinson Crusoe Moll Flanders refleja la vida intensa y apasionada de una mujer independiente que lucha con coraje para cambiar su destino, el de una joven huérfana y sin recursos, en el ambiente decrépito y viciado de la Inglaterra del siglo XVII. La élite más exquisita, la vida de los bajos fondos, la cárcel, la prostitución e incluso la deportación a las colonias -Norteamérica aún no era un sueño-, son los escenarios donde se suceden las aventuras y desventuras de Moll Flanders. Si bien la novela pretende contar la historia de la regeneración de una pecadora, Moll Flanders no tiene nada de ejemplar, y Defoe aprovecha para retratar con dureza la época y los personajes que deambulan. Moll Flanders ha sido considerado una novela picaresca y una "moralidad" teatral, y ciertamente tiene rasgos de ambos géneros. Desde el punto de vista de los historiadores, Moll Flanders ofrece valiosa información acerca de la vida, los hábitos y los castigos en el mundo criminal del siglo XVIII. Contiene además una de las pocas descripciones detalladas de la vida en el barrio londinense de The Mint, así como de la Prisión de Newgate. Refleja además la visión de los Estados Unidos de América a comienzos del siglo XVIII, lo que la convierte, en cierto modo, en propaganda pro-inmigración, ya que refleja una visión de una América pacífica, tolerante y llena de oportunidades. Para Andrés Ferrada en la novela Moll Flanders: " el autor inglés Daniel Defoe elabora un espacio narrativo caracterizado por su propia impostura y la de la protagonista. Mientras el autor transforma deliberadamente su dimensión de autor en la de editor, Moll experimenta mutaciones físicas, sociales y morales en un contexto episódico que revela tanto la picardía del personaje como la de su creador. Ambos procesos están caracterizados por la simulación, uno de los rasgos esenciales al momento de evaluar la textura picaresca de la obra". "Otro aspecto de particular interés referido al tratamiento narrativo de Defoe o su postura frente a la ficción que crea lo encontramos en la sinopsis de la novela. En ella, nos dice Ferrada, Defoe adopta la persona pública de un editor que nos dará a conocer: "Las fortunas y desgracias de la famosa Moll Flanders, nacida en Newgate, y quien durante una vida de más de tres décadas de continuas aventuras [...] fue prostituta doce años, esposa en cinco ocasiones (en una de ellas de su propio hermano), ladrona otros doce, una extraditada criminal en Virginia ocho años, para finalmente convertirse en una mujer adinerada, de vida honesta y una penitente hasta el día de su muerte." El editor concluye la sinopsis con la breve pero sugerente indicación: "tales hechos escritos a partir de sus propias memorias" (Defoe, 1994: vi). Esta sinopsis advierte la autenticidad de la historia que adquiere un carácter verosímil al igual que el prefacio, en el que Defoe, asumiendo la impostura de un editor, clarifica que su intervención se ha limitado a recopilar y editar las supuestas memorias. En este sentido, el editor reconoce haber alterado parte de las memorias, reemplazando algunos términos por "palabras más decorosas, ya que la copia que llegó a mis manos ostentaba un lenguaje más digno de la prisión de Newgate que de una que se dice Penitente y Arrepentida, como ella misma asegura más adelante". Para Andrés Ferrada es precisamente el acto de pretender ser lo que no se es en esencia mediante el disfraz de la apariencia el fenómeno que expande los criterios evaluativos de la obra de Defoe. En consecuencia, en lugar de concentrarse en la progresión de las aventuras y desventuras de la heroína en el desarrollo episódico de la trama, tanto la obra como el proceso de lectura se enriquecen críticamente al cuestionar: a) primero, un relato que se hace pasar por historia, b) segundo, la mutación de Defoe en la estructuración de su ficción al despojarse de su rol de autor y disfrazarse con el de editor y c) tercero, el supuesto arrepentimiento de la protagonista, expresado con el epíteto de "penitente" pero jamás actualizado en una postura ética consecuente con la profusa aparición del mismo en los capítulos finales de la novela. Dicho cuestionamiento es potenciado por el propio "editor" en la página que presenta el título y la sinopsis de las "memorias", y en la que nos invita a convertirnos en esos lectores "que saben cómo leer el relato". Es evidente que el juego deliberado que Defoe propone con el fin de ensombrecer los límites entre ficción y realidad admite no sólo una interpretación meta-ficticia de la obra, sino que también sugiere la dimensión picaresca del propio autor frente a su narración. De esta forma, tanto el escritor como su escrito logran aquella anhelada "otra identidad" gracias a la composición en forma de memorias de la novela que, a fin de cuentas, evidenciaría también un carácter meta-picaresco. En otras palabras, y sólo considerando la plausibilidad de esta perspectiva, podríamos definir - dice Andrés Ferrada- Moll Flanders como una novela picaresca originada conceptual y técnicamente mediante una de las estrategias pícaras por excelencia: la impostura".
Esta recensión es compedio y extracto de las dos reseñas que se relacionan en los vínculos que siguen: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-09342003005400004&script=sci_arttext http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Defoe

miércoles, 4 de febrero de 2009

Roberto Bolaño: Los detectives salvajes. (la novela posmoderna)

"... Los detectives salvajes es una novela del escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003), publicada en 1998, ganadora del premio Rómulo Gallegos en 1999 y el premio Herralde. La novela narra la búsqueda de la poetisa mexicana Cesárea Tinajero, por parte de dos jóvenes poetas y ocasionales vendedores de droga, el chileno Arturo Belano y el mexicano Ulises Lima. Bolaño utiliza a estos personajes para componer una ficción en la que se mezclan las ciudades y los personajes, en un homenaje a la poesía. La obra se divide en tres partes. La primera y la última comprenden la búsqueda de Tinajero por parte de Belano, Lima y un joven seguidor, Juan García Madero, del que se perderá todo rastro. En la segunda, un narrador innombrado sigue las pistas de los dos poetas a lo largo de 20 años y recorre el mundo, partiendo del DF, y pasando entre otros lugares por Managua, París, Barcelona, Madrid, Mallorca, San Diego, Tel Aviv, Roma, Pachuca, Viena, Angola y Sierra Leona. Antes de partir, Lima y Belano forman un grupo, un movimiento de poesía, llamado los real visceralistas, un homenaje al estilo de Tinajero, que se desintegra poco después de su partida. El libro se estructura como una serie de testimonios tomados por un autor desconocido, de los miembros, sus allegados y las personas con las que Lima y Belano tuvieron contacto en sus viajes. Los testimonios, narrados en primera persona, no siguen un orden aparente en una primera lectura, lo que ha servido a algunos críticos para comparar Los detectives salvajes con Rayuela de Cortázar. Belano es considerado por algunos críticos como el alter ego de Roberto Bolaño, mientras el personaje Ulises Lima está inspirado en el poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro. Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes, salen a buscar las huellas de Cesárea Tinajero, la misteriosa escritora desaparecida en México en los años inmediatamente posteriores a la Revolución, y esa búsqueda el viaje y sus consecuencias se prolonga durante veinte años, desde 1976 hasta 1996, el tiempo canónico de cualquier errancia, bifurcándose a través de múltiples personajes y continentes, en una novela en donde hay de todo: amores y muertes, asesinatos y fugas turísticas, manicomios y universidades, desapariciones y apariciones. Sus escenarios son México, Nicaragua, Estados Unidos, Francia, España, Austria, Israel, África, siempre al compás de los detectives salvajes poetas «desperados», traficantes ocasionales, Arturo Belano y Ulises Lima, los enigmáticos protagonistas de este libro que puede leerse como un refinadísimo thriller wellesiano, atravesado por un humor iconoclasta y feroz.
Javier de Frutos señala que la obra del escritor chileno ha alcanzado una notoriedad y reconocimiento que su temprana muerte apenas le dejó intuir. Y Los detectives ostenta ya el estatus de icono de la literatura contemporánea, de “obra maestra”. El premio Rómulo Gallegos en 1999 preludió la trayectoria de una novela que ya ha sido traducida a más de diez lenguas y que el pasado año fue elogiada de forma unánime en Estados Unidos, donde Bolaño, reinterpretado como un beatnik, es considerado el escritor latinoamericano más importante de su generación. ¿Por qué el viaje de los poetas Arturo Belano y Ulises Lima tras las huellas de la escritora Cesárea Tinajero, cuyo rastro se pierde en el desierto de Sonora en los años posteriores a la Revolución, ha adquirido semejante trascendencia? La respuesta sólo puede ser múltiple, como lo son las voces que componen la parte central de la novela, los testimonios que dan cuenta de qué sucedió con Belano, Lima y sus compañeros realvisceralitas en un periplo inagotable que abarca 20 años (1976-1996) y tres continentes. Una respuesta múltiple que debería aludir a la capacidad de Bolaño para narrar de forma verosímil cualquier situación imaginable, para dar saltos temporales y geográficos con la sensación de que sólo podrían contarse así, de una forma excesiva y suicida, donde incluso lo aparentemente descuidado parece inevitable. Una respuesta que tal vez debería anotar que esa actitud visceral es común al relato y a los personajes. La visceralidad como una forma de entender la poesía, la literatura y la vida. Para María Antonieta Flores todo el tejido narrativo crea una atmósfera de vaguedad, de falta de certeza. El itinerario de la historia está marcado por voces, tiempos y espacios bien determinados que, no obstante y paradójicamente, construyen una estética de la imprecisión. Los personajes de Ulises Lima y Arturo Belano se dibujan y se desdibujan en otras voces, la historia está abierta y el lector no puede saberlo todo ni lo sabrá. El registro íntimo del diario o la confesión es la estrategia que propicia el despliegue de voces, miradas e incompletitudes. En la primera y la tercera parte, la visión la ofrece la voz de Juan García Madero; la segunda, es perspectivista (punto de vista múltiple), y no deja de traer resonancias de esa gran novela de la modernidad que es Manhattan Transfer de John Dos Pasos. Siempre se conocerá la historia por los testigos, protagonistas también y que sólo pueden dar su visión. El lector transita con ellos y así puede saber más que cada uno de los narradores testigos, pero siempre desde la carencia y la duda. El saber del lector se va conformando desde la suma de los fragmentos y, apenas, se concreta al final y de forma penumbrosa. Los personajes secundarios, si optamos por una denominación tradicional, construyen con su mirada a los principales: a Arturo Belano y a Ulises Lima.Esta imprecisión de los personajes que están allí en el texto junto a la visión múltiple de los múltiples personajes lleva a pensar que en el fondo no hay protagonistas y que es una manera de elaborar narrativamente un concepto y tema caro a la posmodernidad: la disolución del sujeto. La segunda parte de Los detectives salvajes expondrá -dice María Antonia Flores, más claramente sus conexiones con la épica. Ulises Lima remite a un degradado Odiseo, sin acciones heroicas salvo la defensa de una prostituta como un hecho circunstancial, sin Penélope que lo espere, tras un amor imposible. Ulises Lima es un antihéroe al igual que Arturo Belano. Este último, exiliado sin regreso, persigue a la muerte. Es ella su Itaca. Por esta razón, uno regresa, el otro no: cumplen, de alguna manera, la ruta de los arquetipos con los cuales se pueden asociar (Odiseo y el rey Arturo). La relación con la obra de Homero se reafirma, señala Flores, por la estructura episódica del libro: cada capítulo o sección posee independencia propia a la vez que va trazando una historia única, y en la segunda parte (tal como en La Ilíada) cada personaje que habla se convierte en héroe de su propio instante. Hay que recorrer todas las páginas para vislumbrar (y aquí es clave el capítulo 23 de la segunda parte) que Los detectives salvajes cuentan la épica y la saga de una generación, la nacida en lo años 50, la de los actuales cuarentones, fracasados e impotentes. No es gratuito que la impotencia sea una de las circunstancias que marcan a algunos personajes y es obvio que no es sólo una referencia física y sexual, sino un símbolo de imposibilidad existencial. Los héroes se pierden en el olvido, desdibujados. Su permanencia está en su ausencia. Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, refiere María Antonieta Flores, es una novela que dentro del contexto de la literatura latinoamericana funciona como vínculo entre pasado y presente. Estética y temáticamente tiende un puente entre modernidad y posmodernidad, entre lo real maravilloso —que transita muy levemente en sus páginas al igual que cierto aire rulfeano— y la narrativa del posboom. Los detectives salvajes es un buen ejemplo de cómo estructuras de la llamada subliteratura (novela policial y diario) son el pretexto para que acaezca una buena historia que trasciende más allá de sus propios límites y evoca la presencia de una vida que se escapa y a la vez ahoga."
Esta recensión es compedio y extracto de otras reseñas que se relacionan en los vínculos que siguen:

martes, 3 de febrero de 2009

Dashiell Hammett: El Alcón Maltés (la novela negra)

“ ...Samuel Spade tenía larga y huesuda la quijada inferior, y la barbilla era una V protuberante bajo la V más flexible de la boca. Las aletas de la nariz retrocedían en curva para formar una V más pequeña. Los ojos, horizontales, eran de un gris amarillento. El tema de la V lo recogía la abultada sobreceja que destacaba en medio de un doble pliegue por encima de la nariz ganchuda, y el pelo, castaño claro, arrancaba de sienes altas y aplastadas para terminar en un pico sobre la frente. Spade tenía el simpático aspecto de un Satanás rubio.."
"... Según una célebre afirmación de Raymond Chandler, «Dashiell Hammett sacó al asesinato del jarrón veneciano y lo echó al callejón. Hammett devolvió el asesinato al tipo de gente que lo comete por algún motivo, no sólo para proporcionar un cadáver a la trama». En efecto, hay en la literatura policiaca un antes y un después de Dashiell Hammett(1894-1961). El es quien de una manera decidida da el paso que lleva de la novela-enigma al estilo Conan-Doyle o Agatha Christie a la novela negra, en la que la trama policial sirve de excusa para hacer una autopsia de la sociedad, sobre todo de sus alcantarillas. Hammett, que había trabajado como detective para la agencia Pinkerton, creó al investigador privado Sam Spade, que junto con el Philip Marlowe ideado por Chandler forjaron el estereotipo del detective duro, desencantado, cínico, bebedor, solitario y en el fondo noble y lúcido. Spade hizo su aparición en El halcón maltés, novela que se publicó primero serializada en varias entregas en la revista de relatos policiacos Black Mask y después en forma de libro. La audaz mezcla de realismo descarnado y sentimientos románticos, habitual en la narrativa de Dashiell Hammett, alcanza en El halcón maltés (1930) su mejor plasmación. Una estatuilla con figura de halcón que los caballeros de la Orden de Malta regalaron al emperador Carlos V en 1530 ha sido objeto, durante más de cuatro siglos, de robos y extravíos. Cuando, tras mil peripecias, llega a la ciudad de San Francisco, un grupo de delincuentes trata de apoderarse de ella, lo que da lugar a conflictos, asesinatos y pasiones exacerbadas. A ello contribuye el detective Sam Spade mediante el empleo de la violencia más cruda y la creación de situaciones arriesgadas e imprevisibles, aunque siempre esclarecedoras. Para los lectores actuales, la obra maestra del norteamericano Dashiell Hammett (1894-1961) puede resultar algo anticuada. Sus personajes son ya estereotipos: el cínico detective que parece trabajar a ambos lados de la ley; su valiente y leal secretaria, Effie Perrin, que se encarga de armarle los cigarrillos y ponérselos en la boca; el pistolero embozado en una gabardina con charreteras que habla torciendo la boca, y la mujer fatal siempre dispuesta a manipular a los hombres con la promesa del sexo. Pero para los lectores de la década del treinta, cada línea de “El Halcón Maltés” era un descubrimiento. Los personajes son inolvidables, el lenguaje es sucinto, carente de todo sentimentalismo. Los diálogos son breves, con relumbrantes toques de ironía. Y el suspenso se mantiene desde la primera hasta la última página.
El personaje de Sam Spade es el mayor logro de Hammett, aunque le pisa los talones Ned Beaumont, el pistolero de “La Llave de Cristal”. Bromeando para arrostrar el peligro, con una confianza ciega en su capacidad de salir de todo apuro, Spade definió el estilo del detective privado estadounidense, desde el Philip Marlowe de Chandler al Spenser de Robert Parker. Y gracias a Humphrey Bogart, se convirtió en modelo a imitar por los actores de Hollywood que querían encarnar personajes duros. Spade también personificó la actitud del detective privado frente a la autoridad. (“Ha pasado mucho tiempo desde que me largué a llorar porque un policía no me quería”, le dice Spade a un agente que duda de su sinceridad). Hammett también definió el rígido código de honor de los detectives, su necesidad de sobrevivir y de mantener la dignidad en un mundo traicionero y brutal. “Cuando a un hombre le asesinan el compañero, tiene que hacer algo'', dice Spade. “No importa lo que ese hombre pensaba. Era su socio y tiene que hacer algo'' para vengarlo. Justamente “El Halcón Maltés” comienza con el asesinato del compañero de Spade, aunque la lealtad del detective no se extiende más allá de hallar al asesino. Por lo demás, Spade no se siente muy atribulado de ser el amante de la mujer de su socio). Hammett tuvo la suerte de que Bogart interpretara a Spade en la versión cinematográfica de 1941, y que su director fuese el legendario John Huston. "

Henrik Ibsen: La casa de muñecas (el portazo de Nora)



“He sido una muñeca grande en esta casa, como fui una muñeca pequeña en casa de papá. Y a su vez los niños han sido mis muñecos. Me divertía que jugaran conmigo, y a ellos les divertía verme jugar con ellos. Esto es lo que ha sido nuestro matrimonio...” "... Las palabras que el personaje de Nora arroja sobre la cara de su desorbitado marido, hacia el final de Casa de Muñecas, se convierten en el grito de la mujer que se libera de sus ataduras y ropajes decorativos y está a punto de iniciar su propio camino. La obra literaria de Henrik Johan Ibsen (Noruega, 1828-1906) representa una clara reflexión poética sobre la necesidad humana de vivir de una forma diferente. La obra se estrenó el 21 de diciembre de 1879 en el Det Kongelige Teater de Copenhague. Su título original en noruego es Et dukkehjem.
A un poco más de cien años de la muerte del dramaturgo noruego Henrik Ibsen, nadie ha conseguido desplazarlo, en el mundo de las letras, como el creador del teatro moderno. Su obra, nos dice Yolanda de la Torre, influyó en autores como los españoles Benito Pérez Galdós y Jacinto Benavente, y fue defendida, entre otros, por el británico George Bernard Shaw –quien lo llamó “el mayor dramaturgo vivo”, en un texto intitulado La quintaesencia del ibsenismo– para convertirse, finalmente, en uno de los pilares fundamentales de la dramaturgia universal que marcó el fin del melodrama romántico, tan popular en el siglo XIX.
Como cultivador de un realismo crítico, Ibsen fue también un autor de ideas: sus personajes son personas que se liberan intelectualmente del pensamiento tradicional. Nora ha sido modelo para las mujeres que luchan por la igualdad de derechos en una sociedad predominantemente masculina y, en este sentido, es el más internacional de todos los personajes de Ibsen. Curiosamente, a pesar de su rebeldía, o quizá debido a ella, el público burgués acogió con entusiasmo a esta mujer que abandonó a su marido e hijos, rompiendo con la institución básica de la sociedad burguesa: el matrimonio.

Existe un consenso marcado acerca de que fue Ibsen quien torció el rumbo, y puso punto final a la tradición romántica en el teatro. Inaugura, de este modo, lo que se ha denominado “teatro de ideas”: es decir, el retrato agrio y sin concesiones de los conflictos sociales de la época. El mundo de permanentes contradicciones en que los personajes se ven envueltos, facilita la consumación del drama escénico. La actitud de Nora en el desenlace de la obra, puede ser asimilada como un acto de coraje, como un medio para lograr la ansiada autonomía personal; o bien, como una resolución injusta, escandalosa y precipitada. La maestría está, pues, en dejar esa ardua y no siempre placentera tarea -la de adjetivar la conducta de la protagonista-, al público.
Nos cuenta Luis Navarro que Nora se convierte en la mujer más plenamente femenina y moderna de todas las que han perdurado con éxito en el canon literario decimonónico. Ni Emma Bovary, ni la muy interesante Eugenie Grandet, ni Ana Ozores o muchas otras alcanzan el grado de profundidad y libertad que obtiene Nora en su acto de marcharse. El tema de la insatisfacción Ibsen lo supo ver con gran clarividencia y lo desarrolló en un drama de construcción y lenguaje impecables, por el que no ha pasado el tiempo. Nora, su gran creación, tenía por fuerza que hacerse universal, aunque no sepamos qué hizo cuando se marchó. El portazo de la insatisfacción, nos dice Luis Navarro, aún resuena en nuestras conciencias.."
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lunes, 2 de febrero de 2009

Ray Bradbury: Fahrenheit 451. (una novela distópica)

"... Fahrenheit 451 es el título de una novela publicada en 1953, cuyo autor es Ray Bradbury (1920). El término Fahrenheit 451 hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde (233º C). Luisfer Romero Calero ha comentado que esta novela junto con Un Mundo Feliz de Aldous Huxley y 1984 de Orwell forman una trilogía perfecta de distopías, es decir de novelas que retratan un mundo que no sería deseable en el futuro. Guy Montag es un bombero en una sociedad totalitaria, alienada y carente de esperanza. Pero el concepto de bombero es diferente en este mundo; los bomberos se dedican a detectar la existencia de libros en hogares para quemarlos, con el fin de que los libros no corrompan a los ciudadanos con filosofías y formas de pensar distintas a la actual. Montag tiene una vida aburrida, con una esposa que está más pendiente de la televisión que de su familia verdadera, y esa inquietud interior que le corroe se desvanece cuando conoce a la adolescente Clarisse McClellan, que pertenece a una familia mal vista, unos “antisociales”. La evolución que sufre Montag tras el encuentro con Clarisse le lleva a leer libros de poemas, libros de filosofía e incluso la Biblia. Consciente de que lo que está haciendo es ilegal y puede ser descubierto por su mujer y por su astuto jefe Beatty, él mismo se va convirtiendo en un “antisocial”, con el apoyo de Clarisse. A partir de ahí se sucede una prodigiosa persecución de la Ley (el Sabueso) a Montag, desembocando en un final insuperable que homenajea a los libros y posee una belleza pocas veces vista en la literatura de ciencia-ficción." Para Antonio Quintana Carrandi " FAHRENHEIT 451 es la utopía más negra, horrorosa y apocalíptica que nos ha ofrecido la literatura de ciencia-ficción. En esta obra insuperable, Bradbury nos describe una sociedad en la que los libros y la lectura están proscritos, en la que impera el culto al hedonismo y en el que los poderes públicos persiguen a todo aquel que posea libros y se entreguen al nefasto vicio de la lectura. Montag, protagonista de esta inmortal historia, es un bombero. Pero en este mundo de pesadilla los bomberos ya no son lo que eran. Su función no es apagar incendios, sino provocarlos. En lugar de extintores emplean lanzallamas, porque su trabajo consiste en quemar libros, en reducir a cenizas hasta la última página impresa que caiga en sus manos. Son una nueva clase de policía política, consagrada a la destrucción del patrimonio literario de la humanidad, para así proteger el Nuevo Orden imperante. Montag es miembro de esta curiosa versión de la Gestapo o la KGB. Pero, a pesar de la propaganda con que se bombardea constantemente a la población, a pesar del sutil pero continuo lavado de cerebro a que es sometida la gente por medio de la televisión, Montag se hace preguntas y alberga en lo más íntimo de su ser terribles dudas sobre esa sociedad, aparentemente feliz, a la que sirve. Un día, durante un servicio, sin saber muy bien por qué, coge uno de los libros que debía destruir y lo oculta bajo sus ropas. Ese gesto marcará su vida para siempre. Porque desde el momento en que comience a leer, furtivamente, con miedo, pero cada vez con más ansia, Montag ya no volverá a ser el mismo." Alejandro Serrano nos dice que la novela "supone una crítica clara a la sociedad de nuestra época, una visión que podría resultar profética, dado el año de su escritura. Ahora mismo, estamos en una sociedad que margina a la cultura, rebajándola a niveles ínfimos, repleta de estímulos visuales y sonoros machacones, con la televisión como único protagonista. La lectura de Fahrenheit 451 es hoy más necesaria que nunca, si no queremos que finalmente, los libros queden arrinconados en cualquier esquina, marginados hasta desaparecer de nuestro mundo."
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domingo, 1 de febrero de 2009

Ippolito Nievo: Las confesiones de un italiano

Extracto: “Nací veneciano el 18 de octubre de 1775, día del evangelista san Lucas; y moriré, por la gracia de Dios, italiano, cuando así lo decida esa Providencia que gobierna misteriosamente el mundo. Ésta es toda la moral de mi vida. Y, como esta moral no es obra mía sino de mi época, se me ocurrió que describir ingenuamente la acción de los tiempos sobre la vida de un hombre podría ser de alguna utilidad para quienes, nacidos en otros tiempos, están destinados a disfrutar de los resultados menos imperfectos que traerán estos primeros influjos. ” "... Ippolito Nievo escribe su obra maestra Le Confessioni d'un italiano en nueve meses entre fines de 1857 y agosto de 1858. El protagonista el noble veneciano Carlo Altoviti emprende al final de su vida la redacción de sus memorias desde finales del siglo XVIII hasta 1855, en los umbrales de la unidad del reino italiano. El autor (nacido en Padua en 1831 y desaparecido en un naufragio en 1861) retrata la agonía de Venecia, la invasión napoleónica, las efímeras repúblicas italianas y su hundimiento, el posterior dominio austríaco en el norte de la península y las primeras luchas del Risorgimento. La figura del protagonista, cuya larga historia se entrelaza con la de su prima Pisana (retrato femenino que se asemeja a la Tristana de Pérez Galdos) ocupa el lugar central de un cuadro de grandiosas dimensiones. Pese a los desequilibrios internos de la narración, ésta resulta impregnada, tanto en su escritura (de una gran fluidez narrativa, pero intercalada de vuelos oratorios y de inesperadas alternancias de registros estilísticos) como en la presentación de ambientes y personajes, de una extraordinaria vitalidad y frescura, que hacen de ella la novela italiana más importante entre Manzoni y Verga. Nievo, como gran lector de novela europea, construye un relato discontinuo, lleno de peripecias, de vuelcos inesperados y de cambios de situación dramáticos, que rayan a veces en lo inverosímil hasta el punto de compartir a veces el clima de los folletines de la época. Para Germán Gullón esta extensa novela de Ippolito Nievo “ difícilmente iba a ofrecer un estilo pulido y una estructura formal elaborada, aunque no quepan dudas sobre su excepcional factura, dado que la autobiografía del autor sirve de yunque verbal a una conciencia que intenta describir la trayectoria de un hombre nacido en Venecia, miembro del estamento privilegiado de un ducado en plena decadencia, y que terminó siendo un ciudadano de un país naciente. “La solidez intelectual descansa – nos dice Gullón- en la enorme cultura y lecturas de Nievo, de los excelsos Ariosto y Tasso y de contemporáneos como Ugo Foscolo. Las confesiones de un italiano apareció póstumamente en 1867 con el título de Memorias de un octogenario: su extensión y la censura austriaca de la época impidieron su publicación en vida del autor, quizá porque cada uno de estos episodios, a modo de cuentas de un rosario, continúa Gullón, se suman y alejan al lector del mundo antiguo, feudal, y lo acercan al burgués, al tiempo que nos sentimos metidos en Mil y una noches o en el Decamerón. Magris compara Las confesiones de un italiano con Los novios, de Manzini (1825), la obra que introdujo en Italia la novela histórica a lo Walter Scott. " Esta recensión es extracto y compendio de otras reseñas que se relacionan en los vínculos que siguen: http://www.acantilado.es/images/dossierprensa/Las%20confesiones%20de%20un%20italiano%20(Ippolito%20Nievo).pdf http://www.elboomeran.com/obra/183/las-confesiones-de-un-italiano/ https://www.laislalibros.com/libros/LAS-CONFESIONES-DE-UN-ITALIANO/LD052000253/978-84-96834-80-4 http://es.wikipedia.org/wiki/Ippolito_Nievo http://www.liberliber.it/biblioteca/n/nievo/

sábado, 31 de enero de 2009

1280 Almas de Jim Thompson: Reseña de Francisco Granados

1280 ALMAS de Jim Thompson: Francisco Granados. Nick Corey, sheriff de Potts County, cuenta en primera persona sus andanzas. Lleva todo el peso de la acción: al principio parece un tipo simpático y bonancible, vago y comilón, pero en pocas páginas va a destaparse como un peligroso criminal, mentiroso y cínico, lo suficientemente listo para manipular a las personas de su entorno, de tal forma que siempre lograr salir indemne de sus crímenes, los suyos y los provocados por situaciones planeadas por él. De este modo, a base de intuición y suerte, logra solventar los problemas provocados por su peculiar manera de cumplir con su trabajo, por la inminencia de las elecciones locales y sus aventuras extra conyugales. Novela negra sin adornos, lejos de toda ambición de estilo, contada con la más virtuosa concisión (eso que ya casi no se estila, la vulgar eficacia). 1280 almas alude al número de habitantes de la pequeña población de Pottsville, un villorrio anclado en la América profunda. Más que realismo, es descarnamiento. Bien pudo haberse titulado 1280 desalmados. La novela contiene irónicos análisis sociológicos: "A veces creo que quizá ésta es la causa de que no progresemos tanto como en otras partes de la nación. La gente pierde tantas horas de trabajo linchando a los demás y gasta tanto dinero en sogas, gasolina, emborracharse por anticipado y otros menesteres necesarios, que queda muy poco para fines prácticos." Afinados pareceres políticos: A una imprecación hecha al sheriff por parte de su esposa: "¡So imbécil, gilipollas, vago! ¡Tú no haces nada!" nuestro héroe le responde, acertadamente: "Bueno, en eso consiste mi deber. En no hacer nada. Por eso me votan los electores."Y, cómo no, certeros dictámenes económicos: "Los únicos que podrían contradecirme eran unos cuantos vagos. Pero como no tenían un clavo, supuse que no habían pagado sus impuestos, de modo que lo que pensaran carecía de importancia". El suspense se encuentra en todo momento ligado a la conducta del protagonista, entre esquizoide e ingeniosa, y en saber en que consistirá lo próximo que nos tiene preparado o cómo logrará escapar con las manos completamente limpias de sangre de un nuevo crimen. El asesino no se encuentra al otro lado de la ley: Es la Ley. Por eso, el sheriff te revuelve las tripas y a la vez te atrae, te hipnotiza como una serpiente. Reúne todo lo malvado de un ser humano, envuelto en una capa de ignorancia e ingenuidad, pero él mismo se sabe una víbora camuflada. Aunque a lo largo de la narración sospecha si no serán todos como él y lo único que los diferencia es que Nick actúa con coherencia. El paisaje no cuenta. La acción y los diálogos describen la realidad, son el mundo, somos nosotros, en 1280 almas.

viernes, 30 de enero de 2009

Stendhal: Rojo y negro (Crónica de 1830)

"... Stendhal, el más conocido seudónimo de Henri Beyle ( 1783 – 1842), fue un escritor francés del siglo XIX. Valorado por su agudo análisis de caracteres y la concisión de su estilo, es considerado uno de los literatos más importantes y más tempranos del Realismo. Es conocido sobre todo por sus novelas Rojo y negro (Le Rouge et le Noir, 1830) y La cartuja de Parma (La Chartreuse de Parme, 1839). Los principales temas de su producción literaria fueron su marcadísima sensibilidad romántica y un poderoso sentido crítico, que dieron vida a su filosofía de caza de la felicidad, egotismo típico de todos sus personajes. El análisis de las pasiones, de los comportamientos sociales, el amor por el arte y por la música, además de la búsqueda epicúrea del placer, se expresaban con un modo de escribir personalísimo, en el que el realismo de la observación objetiva y el carácter individual de su expresión se fundían de modo armónico. Bruno Docampo refiere como en 1830, en medio de una revolución en ciernes, con un pie en el realismo y otro en el romanticismo, un militar francés ya retirado terminaba de escribir una de las novelas más representativas del siglo XIX. Rojo y Negro puede ser leída como el espléndido testimonio de una época de transiciones en una Francia convulsionada por las ideas y las pasiones, además de inaugurar uno de los precedentes sobre los que se sostendría la narrativa occidental posterior. Stendhal, como hizo después Flaubert con Madame Bovary, se inspiró en un suceso real acaecido en 1826 en Rennes, donde un joven preceptor disparó contra su amante, la madre de sus discípulos, la cual, mediante una carta, impidió que se casara con una rica heredera. Pero Stendhal convierte esta burda historia de ambición y de celos en una historia terriblemente romántica. Transforma a ese joven ambicioso en un hombre desdichado que lucha contra la sociedad y que se ve obligado a adoptar una actitud hipócrita por mero instinto de supervivencia. El héroe de Stendhal es más idealista que su modelo y, en el fondo, le tientan más los honores que las satisfacciones materiales. Le Rouge et le Noir es, en cierto modo una novela de su tiempo. La trama se desarrolla alrededor de los antecedentes históricos de los últimos años de la Restauración borbónica y de los acontecimientos del 27, 28 y 29 de julio de 1830 que terminaron en la instauración de la Monarquía de Julio. El argumento está motivado por las tensiones entre el Julien Sorel de la propia tendencia republicana -en particular, su lealtad nostálgica a Napoleón- y los esquemas de los aristócratas Católicos legítimos, en particular los marqueses de la Mole y sus partidarios jesuitas, que representan el extremo opuesto político; y sin embargo a cuyos intereses Julien acaba por servir. Si bien este contexto histórico es tratado muy alusivamente por Stendhal (que da por sentado la familiaridad de su lector con la política de Francia del momento), también considera que es lo suficientemente importante como para subtitular la novela crónica de 1830. El título del libro alude a los colores de los uniformes del ejército (rojo) y de los sacerdotes (negro). La obra se juzga como una de las mejores de la narrativa francesa, ejemplo de novela psicológica; influyó a muchos escritores del Realismo, en particular a León Tolstói, y ya en el siglo XX a André Gide. Parar Berdonces Rojo y negro es una de las novelas clásicas de principios del XIX más representativas del romanticismo francés, y una de las dos que ha dado fama mundial a Stendhal, seudónimo bajo el que escribía Henry Beyle. Este gran escritor ha dado lugar a anécdotas hoy por casi todos conocidas, entre las que destacan la que gira en torno a la creación de su otra gran novela, La cartuja de Parma, y la que dio lugar al denominado “mal de Stendhal”. En cuanto a la primera, se dice que la escribió en 58 días (no recuerdo si era exactamente este el número pero, en todo caso, tardó aproximadamente dos meses, lo cual, teniendo en cuenta la extensión de la novela y la calidad de la misma es toda una hazaña, de ser cierta la leyenda). La segunda cuentan que sucedió en Florencia, cuando Stendhal visitaba la iglesia de la Santa Croce. Dicen que quedó de tal manera embargado por la belleza del lugar, que la abandonó aquejado de una sensación de vértigo, de ahogo y de angustia, debido, según el médico que le examinó, a una sobredosis de belleza. Rojo y negro es a para Julia Escobar, la obra maestra de Henry Beyle (1783-1842), sin minimizar por ello la grandeza de La Cartuja de Parma o la exquisitez, rayana en la orfebrería, de las Crónicas italianas. Para defender esta novela sobran argumentos. El resultado es una obra maestra, digna de ser leída una y otra vez, degustándola como lo que es: un festín de palabras, de ideas, de argumentos. Aunque no fue recibida con gran entusiasmo en su época, la posteridad le ha hecho justicia y, concretamente en España, ha conocido constantes reediciones, desde la primera vez que se tradujo en 1909 y hay, al menos, unas 15 traducciones diferentes de Rojo y negro, algunas excelentes, como la del profesor Antonio Vilanova (quien la había traducido ya en 1965), o la de Consuelo Berges, autora además de un estudio biográfico sobre el autor y creadora del Premio Stendhal de traducción, que otorga todos los años la Fundación que lleva su nombre." Esta recensión es compedio y extracto de otras reseñas que se relacionan en los vínculos que siguen: http://www.otrastardes.com/2008/02/26/los-antagonismos-de-un-heroe/ http://es.wikipedia.org/wiki/Stendhal http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/LiteraturaFrancesa/Stendhal/RojoyNegro/index.asp http://www.leergratis.com/author/berdonces/ http://revista.libertaddigital.com/el-espejo-de-stendhal-892.html

D.H. Lawrence: Hijos y amantes. (la exacerbación del instinto sobre la razón)

"... David Herbert Richards Lawrence ( 1885 – 1930) expone en su obra una extensa reflexión sobre los efectos deshumanizadores de la modernidad y la industrialización, abordando temas relacionados con la salud emocional, la vitalidad, la espontaneidad, la sexualidad humana y el instinto. Lawrence se opone mediante una exaltación del instinto sobre la razón, de la pasión sobre el intelecto, y de la espontaneidad frente al convencionalismo. Este pensamiento lo lleva a un retorno a lo primordial e instintivo, cuyo centro se halla en la vida sexual, concebida como única forma de conocimiento inmediato.La descripción de la sexualidad de sus personajes es muy detallada y directa. Es uno de los aspectos más polémicos de su obra, y le ocasionó varios conflictos con la censura. Así, sus novelas El arco iris y El amante de Lady Chatterley, fueron prohibidas bajo la acusación de obscenas. Valmore Muñoz Arteaga nos dice que la obra de Lawrence fue una exacerbación del instinto frente a la razón, de la pasión vital frente al intelectualismo, de la espontaneidad frente al convencionalismo y la sumisión. Lawrence sería también un expatriado y de forma explícita, responsabilizaría de la infelicidad del hombre moderno a la hipocresía y falsedad de la civilización europea. Su desafiante vitalismo, no exento de resonancias criptofascistas -puesto que Lawrence veía en la democracia la forma política natural del gregarismo de los europeos- le llevaría a abogar por una liberación de los instintos primarios del hombre, y en concreto, del sexo, como vía hacia su plena realización y hacia su verdadera libertad.
Hijos y amantes aparece en 1913, contaba Lawrence con 28 años y es considerada como su mejor obra. La sombra del complejo de edipo sobrevuela en la historia. La novela trata sobre la familia Morel que vive en la cuenca minera de Nottingham: la señora Morel está desilusionada con la vida que lleva con su marido y centra toda su atención en sus hijos, especialmente en Paul. Los vínculos entre madre e hijo se vuelven absorbentes hasta el punto de influir negativamente en las relaciones sentimentales de Paul con las mujeres. Es la historia de la relación del joven Lawrence con su madre, que lo dejó profundamente marcado, y de su malogrado amorío con Jessie Chambers, llamada Miriam en la obra. Gertrude Morel, una delicada aunque enérgica mujer, ha dejado de amar a su aburrido y desestructurado esposo para dedicarse por entero a sus hijos, William y Paul. El conflicto surgirá, de manera inevitable, cuando Paul se enamore y quiera escapar del sofocante abrazo de su madre. Situada en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, Hijos y amantes refleja con inigualable maestría los problemas que genera toda transición: de un pasado agrícola a un futuro industrial, de una generación a la siguiente. De la niñez a la adolescencia. Philip Larkin decía »He estado leyendo Hijos y amantes y me siento preparado para morir. Si Lawrence hubiera sido asesinado después de escribir ese libro, todavía sería el novelista más grande de Inglaterra.«" Esta recensión es compendio y extracto de otras reseñas que se relacionan en los vínculos que siguen: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1917 http://es.wikipedia.org/wiki/D._H._Lawrence http://209.85.229.132/search?q=cache:I0CrCoJOHqEJ:www.ucm.es/info/especulo/numero36/dhlawre.html+DH+Lawrence+%22hijos+y+amantes%22&hl=es&ct=clnk&cd=36&gl=es

jueves, 29 de enero de 2009

John Updike ha fallecido.

El novelista estadounidense John Updike, cronista del desencanto vital de la América de clase media, ha fallecido a los 76 años, tras años de lucha contra un cáncer de pulmón, según ha informado su editorial, Alfred A. Knopf, en The New York Times. Autor de grandes frescos de la norteamérica contemporánea, como la saga protagonizada por el ciudadano medio Harold Angstrom, alias Conejo, (en Conejo es rico y Conejo en paz, que le valieron el Premio Pulitzer), Updike, ganador del Premio Pulitzer, destacó como escritor de relatos, crítico literario y ensayista en publicaciones de presitigio com The New Yorker y The New York Review of Books. Era uno de los intelectuales más influyentes de Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XX http://www.elpais.com/articulo/cultura/Fallece/novelista/John/Updike/76/anos/elpepucul/20090127elpepucul_6/Tes http://www.elpais.com/articulo/paginas/John/Updike/azote/clase/media/elpepusoceps/20070701elpepspag_8/Tes http://es.wikipedia.org/wiki/John_Updike http://www.abc.es/20090127/cultura-literatura/fallece-escritor-john-updike-200901271949.html http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/27/cultura/1233081623.html