sábado, 2 de junio de 2018

Áspera seda de la muerte de Francisco Gallardo


Francisco Gallardo (Sevilla, 1958) en su tercera novela Áspera seda de la muerte, retrata con maestría y oficio de buen escribano la Sevilla de principio del siglo XIX después de la invasión napoleónica. Le sirve de pretexto la situación desesperada de una mujer Flora de Letona confinada en un beaterio de la ciudad por haber interpuesto una demanda de divorcio por maltrato a su marido, el teniente ilimitado Juan Ballester El tema de la violencia doméstica desgraciadamente no es actual y Gallardo lo aborda con rigor histórico y con la exquisitez de su prosa precisa y armoniosa. La novela ha sido distinguida con el Premio de novela Ciudad de Badajoz 2017.

“Me estremecía leer la voz escrita de esa mujer, contaba en una entrevista Gallardo. Con su propia letra, en primera persona, se dirigía al Capitán General de las Andalucías, para defenderse. Luego estaban los argumentos escritos por los abogados, a favor y en contra de Flora de Letona. Ha sido muy interesante trabajar con estas fuentes directas. Creo que se nota en el tono, en las voces de la novela, dándole mayor verosimilitud. No es la historia contada a través de terceras personas. Es la voz profunda y dolorida de Flora de Letona que nunca pierde la esperanza de algún día ser libre”.

 Pero esta novela extraordinaria es mucho más que el episodio de una mujer maltratada, ya que sobre el fondo  de este suceso, como si fuera un gran cuadro, nos va descubriendo los retazos de una Sevilla, en la que como decía Chaves, al que cita en el preámbulo, cualquier muerte es un asesinato. El libro es un auténtico homenaje a la ciudad de Sevilla, un tapiz bordado que se va hilvanando con la descripción de una ciudad que parece despertar de una cierta indolencia y que al mismo tiempo arrastra el peso de un pasado esplendoroso. Gallardo nos lleva de la mano por la ciudad de Sevilla y en este paseo, sencillamente son las calles, iglesias y plazas las que evocan, la que toman el papel del narrador para contarnos la historia.

El autor va avanzando y retrocediendo en el desarrollo de la novela a lo largo de nueve capítulos, mediante una prosa sobria con la técnica depurada del estilo libre indirecto en la que el autor se embosca en sus personajes para pasar inadvertido y contarnos en tiempo de presente, como si los lectores fuéramos meros testigos, no sólo la historia individual de la valentía de Flora de Letona sino también para desgranar la historia colectiva de una ciudad.  La Sevilla que nos pinta Gallardo es una ciudad, indolente, humillada por el expolio de los franceses que ha perdido su relevancia frente a Cádiz por la pérdida del Puerto de Indias, en la que hay un rebrote de la fiebre amarilla y una creciente hambruna por el desabastecimiento provocado por la guerra contra los franceses. Una ciudad en la que pugna la tradición más rancia con los nuevos aires que llegan de un liberalismo pujante que acabará siendo derribado por el rey Fernando VII. Estos aires de renovación Gallardo los va apuntando cuando cita a los escritores Moratín, y Blanco White, o a las escritoras españolas Inés Joyes y Josefa Amar, o también cuando recoge proyectos del ilustrado Francisco Saavedra como la Compañía de Navegación del Guadalquivir o el barco de vapor que se pretendía construir en Triana, o expone las ideas avanzadas de doctor Arribas sobre el galvanismo o la fuerza de sanación de la electricidad.

” En la novela, nos cuenta Gallardo, Lord Byron conoció a Arribas cuando estuvo en Sevilla en 1809 y éste le habló sobre asuntos como la electricidad, la búsqueda del microscopio o la búsqueda del alma por disecciones anatómicas, algo que enlaza con el romanticismo». A partir de ahí, Lord Byron pudo hablar con Mary Shelley acerca de estos temas antes de que naciera el mito de Frankenstein en el famoso encuentro de la Villa Diodati de 1816”

El doctor Arribas, uno de esos personajes ejemplares que nos regala Gallardo en su novela, y del que sospecho no es ajeno, en unos de los pasajes nos dice que tiene la imaginación de los escritores. Al fin al cabo esta novela no es sino el impulso de la bendita, fecunda y desbordante imaginación de Francisco Gallardo quien nos deleita después del Rock de la calle Feria y La última noche con otra asombrosa novela.

                                                    José María Sánchez-Ros Gómez
 

jueves, 19 de abril de 2018

Un mundo para Julius de Alfredo Bryce Echenique: Una propuesta de la tertulia para el mes de mayo


Un mundo para Julius, publicada en 1970, del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique es una novela que describe, con profunda sutileza, el mundo de la oligarquía limeña, aunque el ambiente, los personajes y las situaciones podrían desarrollarse perfectamente en cualquier ciudad latinoamericana. La obra constituye una crítica mordaz de esa oligarquía, aunque amortiguada por la ironía, el humor y la ternura presentes en el texto. En el seno de esta clase social privilegiada, el protagonista de la novela, Julius, un niño de una extrema sensibilidad y, en cierta medida, triste y melancólico, intentará encontrar su lugar, creciendo a caballo de dos mundos opuestos: el de la extrema indiferencia y frialdad de su familia, y el del afecto y el calor de la servidumbre.
La novela trata acerca de la vida de Julius, un niño solitario, muy curioso e intuitivo, perteneciente a una familia muy adinerada de Lima, centrándose en su niñez y principios de su adolescencia. Sin embargo, lo que para muchos es la clave de la obra, es la dinámica que plantea entre dos mundos contrapuestos y a la vez complementarios: el de JULIUS, su familia, y el de sus empleados, que cada fin de semana salen de la casa palaciega y se sumergen en su propio mundo andino y popular. En todo momento, Julius tiene ante sus ojos dos mundos: uno donde hay solo fiestas sociales y diversión, y otro de gran pobreza, la cual experimentan sus seres queridos: la servidumbre y un compañero de colegio, Cano. Julius se refugiará en la servidumbre para obtener el afecto que su familia -su madre-, casi siempre ausente, es incapaz de proporcionarle. Se trata de una novela en el más puro estilo tragicómico, que invita a la reflexión sobre la injusticia, la frivolidad y la falta de estima desde la aparentemente ingenua mirada de un niño.
La aparición de Un mundo para Julius, en 1970, consagró tempranamente a Alfredo Bryce Echenique como uno de los grandes escritores de nuestro idioma. La belleza y fluidez de su prosa, la sencillez magistral de la trama y el diseño tan humano de sus personajes fueron algunos de los elementos que contribuyeron a que, en muy poco tiempo, esta novela fuera considerada un clásico moderno de la literatura latinoamericano.
"Por la inteligencia de su factura, la ciencia de su lenguaje, la mezcla sutil de ironía, nostalgia y humor, y la aguda visión de lo real que conforman su esencia este libro de Bryce Echenique es una de las mejores novelas escritas por un autor latinoamericano" (Gabriel García Márquez).
Alfredo Bryce Echenique nació en Lima, Perú, en 1939. En la peruana Universidad Nacional de San Marcos obtuvo los títulos de abogado y doctor en Letras. En 1964 se trasladó a Europa, con prolongadas estancias en Francia y España.
Para más información puede consultarse los enlaces siguientes:

viernes, 2 de marzo de 2018

Confesión General de José María Conget (la reivindicación del relato como género mayor)


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".. José María Conget  (Zaragoza, 1948). Novelista y filólogo español. Ha desempeñado labores docentes y como gestor cultural. Académicas en Glasgow (1972-1973), Lima (1974-1976), Cádiz (1978-1983), Londres (1984-1990), Nueva York (1991-1998) y París (2001-2003). Fue jefe de actividades culturales en el Instituto Cervantes en Nueva York y en París. A partir de 1999 fijó su residencia en Sevilla, con un paréntesis de dos años en París, ejerciendo de profesor en el instituto Martínez Montañés hasta su jubilación en 2008. Fue coordinador y presentador del programa cultural en español de la televisión de CUNY en Nueva York Charlando con Cervantes, y comisario de varios ciclos de cine en el Lincoln Center, Public Theater y Anthology Film Archives de Nueva York. Ha destacado por su comisariado de exposiciones, sobresaliendo entre todas la titulada El cómic en la democracia española 1975-2005, organizada por el Instituto Cervantes en 2005 y que ha itinerado por varios países. Es colaborador regular en la prensa periódica de Andalucía y Aragón.
Es autor de la trilogía Quadrupedumque (1981); Comentarios (marginales) a la Guerra de las Galias, 1984, y Gaudeamus, (1986). Ha publicado también: Todas las mujeres (1989), Palabras de familia (1995), Cincuenta y tres y Octava (1995), Hasta el fin de los cuentos (1998) y Vamos a contar canciones (1999). Una cita con Borges. (2000), Viento de cine. El cine en la poesía española de expresión castellana (2002, El olor de los tebeos. (2004) Bar de anarquistas. (2005), Pont de l'Alma. (2007), La ciudad desplazada. (2010), Espectros, parpadeos y shazam! (2010), Trilogía de Zabala. (2010) La mujer que vigila los Vermeer. (2013), La bella cubana (2014) y Confesión general( 2017).
Su último libro Confesión general reúne doce textos de diferente porte y textura en la que con un tono íntimo y no exento de ironía y humor descorre el velo de la ficción para mostrarnos lo que no es sino pura literatura. Circulan por las páginas de este libro los secretos familiares, el misterio de los sueños, la exploración del miedo primigenio y la constatación de que, en épocas todavía no periclitadas, los lugares propicios para el amor eran pocos. También encontrará el lector el mito de Scherezade en versión dentista, una meditación sobre el bloqueo literario y otra sobre el concepto de autoría, la historia de un hombre que se enfrenta al significado verdadero de la madurez y la de un niño atormentado por la obsesión del pecado y del infierno. Completa el volumen el homenaje a tres canciones francesas que el autor tararea a menudo.


El volumen comienza con un relato sugerente, titulado "Madurez", no sólo por ser un relato espléndido, sino porque, como luego irá comprobando el lector, señala la posición del ánimo del escritor y da el ritmo predominantemente dolorido y melancólico del resto de los textos. La pareja y la familia, con sus agrias dificultades, ya están presentes en esta historia de un veterano escritor que no escribe, tocado por la soledad y el desgaste, mal avenido con su exesposa y con su hijo, patético en el lance de un ligue furtivo y asaltado por un inquietante estallido de dolor en la cadera.

En una línea parecida se encuentra el segundo relato del libro titulado "Tiempo hostil", en clara alusión u homenaje al poema de Ángel González "Inventario de lugares propicios al amor", cuyos versos finales sirven de cita para el cuento.  Una mujer cuenta a su hija, tan diferente de lo que ella fue en su juventud, cómo su amor con Salva, un estudiante de su edad, se frustró por la vergüenza y las circunstancias de una época gris en la que parecía predominar aquella voluntad de repartir la tristeza. Conget deja también espacio para la ternura en “ Esqueletos en el armario”, donde los polvorientos y dañinos secretos familiares parecen esconder un inesperado y esperanzador final. También se ajustan cuentas con la literatura en textos pirandelianos como "El lector", que plantea hábilmente la paradoja sobre la creación literaria, cuando el entusiasta admirador de un libro de un autor consagrado traba conocimiento con él y, además de decepcionarse con su trivial y estúpida personalidad, llega a creer, amenazadoramente, que el famoso novelista, al que acosa, le ha suplantado, le ha robado el libro que él podía y debía haber escrito. En la misma tecla pirandeliana "Todos los miedos el miedo", donde unamunianamente el personaje protagonista del relato, Miguel Zabala sometido a demoníacos terrores infantiles se encara con su creador y, en un ejercicio de autoficción le devuelve abruptamente los miedos que Conget le endosó a él, para que de esta manera ajustar sus cuentas pendientes con el autor.


 
También sobresalen "El bloqueo", por tratarse de un relato paradójico y resuelto con habilidad, y "Dentista", una suerte de Las mil y una noches a la americana con una Sherezade experta en endodoncias. estupenda historia, en la que un paciente se deja hacer acunado e hipnotizado por la torrentera de palabras de una odontóloga con facilidad verbal, una suerte de Sherezade con torno, que cuenta y cuenta sus historias erótico-sentimentales con tal poder de seducción que el hombre, al despertar (de la anestesia, del goce de la narración oral, del poder de las palabras), no solo rompe con su pareja, sino que tomará una drástica decisión para volver a verla, a oírla, tal vez esa que se están imaginando; sí, esa. Dentista es una memorable narración, sin duda el mejor relato de la colección. Así es Conget, que tiene algo de Sherezade aragonés; de hipnótico narrador, más que de dentista sin anestesia.

Tres relatos encantadores son  «Tres canciones francesas», una reconstrucción de la historia que hay detrás de la música y la letra, que no sólo es un brillante ejemplo de la capacidad evocativa de la música para rescatar el espíritu de un tiempo y su peripecia, sino un magnífico ejemplo de fusión de memoria personal y ensayo.
 
El último relato Confesión general supone un gran salto atrás, hacia la infancia, a las culpas y miedos insuperables que desquician a un muchacho que se inicia en la masturbación sojuzgado por el sentimiento de pecado, culpa y condena que le ha inoculado la educación religiosa colegial. Su atribulada y penosa “confesión general” ante un pejiguero e inquisidor dominico, mandamiento por mandamiento, detalle por detalle, alcanza, en manos de Conget, un gran virtuosismo de ritmo y lenguaje y un carácter estremecedor.

“Hay quien escribe, nos dice José María Conget, porque ha renunciado a vivir, pensemos en Proust; o porque la obra es un refugio frente al torbellino de la existencia, aquella “defensa contra las ofensas de la vida”, de Pavese. En mi caso no estoy seguro, aunque a veces tengo la impresión de que la escritura duplica la experiencia, la hace más real. Sufrí un infarto hace unos años y, una vez que asumí que no me iba a morir, empecé a pensar cómo se podía meter todo aquello en un cuento. Ahora tengo la impresión de que el relato que escribí se ha impuesto sobre los acontecimientos reales, les ha dado una estructura, un sentido”..."

 Esta reseña es extracto y compendio de otras que se relacionan:

miércoles, 17 de enero de 2018

El quinto en discordia de Robertson Davies


Robertson Davies (1913-1995) es un escritor, periodista y crítico canadiense. Candidato fallido al premio nobel de literatura, está considerado como uno de los más prestigiosos autores en lengua inglesa del siglo XX. Nacido en Ontario en el seno de una familia acomodada, Davies estudió Letras en Inglaterra en Universidad de Oxford, llegando a ser actor en la Old Vic Repertory Company de Londres, productor de teatro, destacado periodista en Canadá, renombrado profesor de Literatura y finalmente rector en la Universidad de Toronto. Hombre de letras en el sentido más estricto alternó la narrativa con la enseñanza, la elaboración de numerosos ensayos literarios y la escritura de obras de teatro.
 John Irving lo definió como "el Dickens de Canadá. Entre sus apasionados lectores estaban Malcolm Bradbury, que aseguraba que se trataba de "uno de los grandes novelistas modernos", y Harold Bloom, que lo incluyó en El canon occidental. Y, sin embargo, Davies era prácticamente desconocido en España hasta que la pequeña editorial Libros del Asteroide emprendió la publicación de la Trilogía de Deptford, la más adictiva de su extensísima obra.

Robertson Davies agrupó su obra narrativa en trilogías, aunque las novelas que las forman pueden ser leídas de manera independiente. Escribió la Trilogía de Salterton (Tempest-Tost, Leaven of Malice, A Mixture of Frailties); la Trilogía de Deptford (El quinto en discordia, Mantícora, El mundo de los prodigios); la Trilogía de Cornish (Ángeles rebeldes, Lo que arraiga en el hueso, La lira de Orfeo) y la inacabada Trilogía de Toronto, de la que sólo llegó a finalizar las dos primeras partes: Asesinatos y ánimas en pena y Un hombre astuto.
La trilogía más aclamada de ellas fue la Trilogía de Deptford, cuya primera entrega es El quinto en discordia, y que fue publicada por primera vez en Canadá en 1970. El quinto en discordia está considerada por la crítica más autorizada como una obra maestra, un relato soberbio en el que Davies emplea los pliegues del destino para colocar bajo la lente de aumento a la sociedad canadiense de la primera mitad del siglo XX.

El quinto en discordia es la historia de Dunstan Ramsay, narrador que tendrá que enfrentarse a su propia vida mientras intenta aclarar la muerte de un amigo de la infancia, el magnate Boy Staunton. En este primer volumen seguimos la vida de Dunstan Ramsay, un muchacho del pequeño pueblo de Deptford, en Ontario, Canadá, desde el día en que siendo un niño que juega a tirarse bolas de nieve con su amigo Percy Staunton, protagonista del segundo volumen; una de las bolas, dirigida a Dunstan, golpea a la esposa del párroco baptista, lo que le provoca un parto prematuro del que nace Paul Dempster, el protagonista de la tercera novela. El arco que dibuja en el aire la bola de nieve que Dunstan esquiva contiene simbólicamente la línea de la vida de los tres muchachos.  Este accidente fortuito marcara el destino de quienes lo desencadenaron, cuestionando su libre albedrío. Si no hubiera esquivado esa bola de nieve que, lanzada por un compañero de colegio, acabó impactando en la embarazada señora Dempster y provocando el prematuro alumbramiento de su hijo Paul, nada sabríamos de Dunstan Ramsay. El relato retrocede desde la jubilación como profesor de Ramsay a su niñez y está contado en forma de memoria personal. Comienza con el accidente de la bola de nieve y sigue con la adolescencia y juventud, la terrible experiencia de la Primera Guerra Mundial, que le convierte en minusválido, la vuelta a Canadá, la dedicación a la enseñanza, el reencuentro con un rico Percy Staunton a cuya sombra se acoge, el descubrimiento de un inesperado Paul Dempster y, finalmente, se cierra el ciclo al regresar al inicio: una vida cumplida.
 El quinto en discordia es una historia sobre el Destino, sobre el carácter, y sobre la línea que los separa del azar.  El protagonista, que se siente culpable del infortunio de la señora Dempster, no deja de preguntarse cuál es su papel en el drama que la vida ha organizado. Y su papel no es otro sino el de ser el quinto en discordia, no el protagonista o el antagonista, ni siquiera un actor secundario, sino más bien el utillero que se encuentra detrás de la escena manejando los hilos de la historia. "Es necesario, nos dice Davies en la novela, que en la trama haya un quinto en discordia, porque es quien conoce el secreto del nacimiento del héroe, aparece para ayudar a la heroína cuando se cree perdida, mantiene a la reclusa en su celda o incluso puede provocar la muerte de alguien, si eso forma parte del argumento". La vida es un destino cuyo desarrollo se vive, más cuyo sentido sólo se alcanza al final, viene a decir Davies. Para contarnos esta historia y llegar a un fascinante final, Davies ofrece un alarde de conocimiento del alma humana y de una desbordante imaginación.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Octubre, octubre de José Luis Sampedro: La vida mirando hacia atrás

La tertulia comienza esta temporada con José Luis Sampedro y su novela Octubre. octubre
 



".. José Luis Sampedro nació en Barcelona, el 1 de febrero de 1917. La variada procedencia geográfica y cultural de su familia supuso una influencia fundamental en su obra, ya que su padre había nacido en La Habana, su abuelo en Manila, su madre en Argelia y su abuela en Lugano, Suiza italiana. La familia se trasladó a Tánger cuando el futuro escritor contaba cinco años y medio, y éste permaneció en tierras africanas hasta la adolescencia. Cuando estalló la guerra civil española, en 1936, fue movilizado por el ejército republicano, pero más tarde se incorporó al bando contrario. En este periodo se inició en la escritura de poemas. En 1940 empezó a trabajar como funcionario de aduanas en Melilla, pero pidió el traslado a Madrid. Al acabar la guerra, escribió su primera novela, La estatua de Adolfo Espejo que, sin embargo, no fue publicada hasta 1994. En 1946 se casó con Isabel Pellicer, y al año siguiente nació su hija Isabel. En 1951 fue nombrado asesor del Ministro de Comercio. En este periodo escribió sus dos primeras obras de economía: Principios prácticos de localización industrial y Efectos de la unidad económica europea.

En 1955 fue nombrado Catedrático de Estructura Económica, puesto que ocupó hasta 1969. Al ser expulsados de la Universidad los profesores Aranguren y Tierno Galván, se unió a ellos, junto con otros profesores, para crear el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que sería cerrado por el gobierno tres años después. Compaginó a lo largo de su vida la actividad docente con la de economista en el Banco Exterior. En 1968 fue designado "Anna Howard Shaw Lecturer" (profesor visitante) en la universidad norteamericana "Bryn Mawr College" en Pensilvania. A principios de la década del setenta, decidió aceptar un puesto de profesor visitante en las universidades inglesas de Salford y Liverpool. En 1971 regresó al Ministerio de Hacienda como asesor Económico de la Dirección General de Aduanas e impartió cursos en la Escuela Diplomática, el Instituto de Estudios Fiscales y en la Universidad Autónoma de Barcelona. En 1977 fue elegido senador por designación real en las primeras Cortes democráticas y vicepresidente de la Fundación Banco Exterior y Presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Senado.

En 1980 nació Miguel, su único nieto, el cual inspiró su obra más leída, La sonrisa etrusca, su primera novela de éxito clamoroso. En 1981 publicó Octubre, octubre, una extensa novela que le había ocupado veinte años de trabajo, y que él mismo ha calificado como "su testamento vital". Pero fue El amante lesbiano, publicada en el año 2000, la que acaparó la atención de la crítica, y se convirtió en un éxito de ventas.

Sampedro empezó a escribir en la revista "Uno", influenciado por el descubrimiento de algunos de los escritores que despertaron su admiración. Entre ellos figuran Azorín, Miguel de Unamuno y Pío Baroja, pero también novelistas inglesas como Jane Austen, las hermanas Brönte o Virginia Wolf. Los cuentos de Maupassant, Chéjov y Katherine Mansfield fueron otra de las influencias, sin embargo, si tuviera que firmar una obra, estamparía su rúbrica sin dudarlo en El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, por ser un cuento infantil y un auténtico oráculo al mismo tiempo. Es considerado uno de los valores más sólidos de su generación. En 1990 José Luis Sanpedro fue elegido miembro de la Real Academia Española. A finales de los 90 se casó con la escritora, poetisa y traductora Olga Lucas Torre. En 2008, recibió la Medalla de la Orden de Carlomagno del Principado de Andorra. En abril de 2009 fue investido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla. El 22 de julio de 2010 recibió el XXIV Premio Internacional Menéndez Pelayo. El Consejo de Ministros de 12 de noviembre de 2010 le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España "por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo". Las protestas en España de mayo de 2011 lo volvieron a poner de actualidad pues un acicate para que surgieran fue la publicación del libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, cuyo prólogo en español lo escribió José Luis Sampedro. Falleció el 8 de abril de 2013 y ha sido reconocido por su clara vocación humanista y como uno de los escritores en lengua castellana más importantes del siglo XX. Es el autor de obras como «La sonrisa etrusca», «La vieja sirena», «Mar al fondo» u «Octubre, octubre», Real sitio o el Rio que nos lleva.

Octubre, octubre es el segundo libro de la trilogía «Los círculos del tiempo», y es también la obra más significativa y personal de José Luis Sampedro. Octubre, octubre, fue escrita a lo largo de diecinueve años, por lo que ha constituido una parte sustancial de su vida. En la novela a la que José Luis Sampedro llamó su testamento vital se advierte el poder de su técnica narrativa y un entramado de referencias que como vasos comunicantes da unidad al libro. Es una obra compleja y extensa con dos principales relatos entrelazados.

 Octubre, octubre nos entrega un mundo real y una realidad vivida desde el recuerdo, que ya es otra forma de realidad, y un universo mítico y místico y esotérico y secreto y desconcertante. Y todo cerrado en su acción en un ámbito dado, la zona madrileña de Palacio, en que la ciudad, con un lugar dado, pasa a veces, a ocupar el primer plano. Sampedro se pone a pasear por las calles del viejo Madrid, del eterno, del que ha sufrido menos cambios durante estos últimos años, y comienza a contarnos las vidas de los personajes que le salen al paso. La gente y los rincones, los viejos portales, las tascas, las recónditas tiendas, que se cruzan en su paseo, son introducidas en las páginas de Octubre, octubre con tal fuerza que el ambiente, los personajes minúsculos, y hasta las casas, se convierten en protagonistas.

La novela se mueve en un doble espacio literario: una tradición muy española -Galdós, Baroja, Unamuno- y una amplitud técnica, de niveles creadores, que le hacen ser muy moderna, muy abierta de futuro. En la novela hay un encadenamiento de monólogos en los que se solapan los dramas del recuerdo, la personalidad desconocida, el dolor, la vehemencia y la ética indefinida de un enamorado que no puede huir de sí mismo. "Ésta es una novela experimental. Destaca la presencia constante del monólogo interior, desde el arranque mismo del relato. De este modo, Sampedro nos muestra lo subjetivo, lo individual de cada personaje, diluyendo todo en simples percepciones. Pero éste es sólo un polo de la técnica del escritor José Luis Sampedro. El otro nos llevaría, con todas sus consecuencias, a una novela intelectualizada, porque Octubre, Octubre es un prodigioso testimonio de sabiduría: el conocimiento de París, el escriba egipcio, la filosofía china, la doctrina Zen, las enseñanzas de Buda, la espiritualidad de mil diversos sufies, los símbolos del Ying o del Yang, las ideas místicas, las de Ramón Llull y las de Ibn Arabí, y las de San Juan de la Cruz.

Mística y erotismo son los dos términos del binomio que desarrolla José Luis Sampedro en su novela, Octubre, octubre. Dos historias paralelas: la del barrio de Palacio de Madrid, con Ágata y Luis como protagonistas principales, a la búsqueda de su verdadera identidad, rodeados de los vecinos y el ambiente de la ciudad en los años sesenta, y la de Miguel, el escritor de la novela, fechada en 1975 -un año clave en la historia de España-, a la búsqueda del desprendimiento total, para encontrarle salida a un amor imposible

El argumento de Octubre, octubre se centra en un personaje de edad avanzada Miguel que se despoja de su pasado, y en ese proceso de abandono y cambio encuentra una novela que lleva el título de Octubre, octubre y que escribió en su juventud», explica Sampedro. «En la estructura formal del libro, los capítulos sobre este personaje Miguel se alternan con los de la historia que escribió de Octubre, octubre, afrontando así el tema de las relaciones entre el autor y su obra a la manera de las muñecas rusas: la novela dentro de la novela».

Octubre, octubre habla del retorno, de las segundas oportunidades y del cambio. Es significativa su cita de Kierkegaard en Octubre, octubre. "La vida sólo se comprende hacia atrás". En un Madrid que varía de los sesenta a los setenta, dependiendo de que personaje tome la palabra en ese momento, acoge la vuelta de dos exiliados de la guerra civil, que regresan a su barrio después de muchos años de exilio. Un exilio que no es sólo externo sino también interno, tanto Luis como Miguel han vivido poderosas experiencias que les dejan cicatrizada el alma.

Sampedro nos dice que el título dela novela tiene un doble significado. Por un lado es otoño, color violeta, niebla sobre un estanque y nostalgia. Por el otro, es rojo, revolucionario y apasionado. Dos aspectos de la vida que quiso combinar en la novela. La dedicatoria es también elocuente a las Diosas de Octubre.

Hay dos historias fundamentales, la de Luis y Ágata y la de Miguel, el escritor del que se desgranan los escritos. Se van entrelazando y el autor narra en primera persona con cada uno de los personajes protagonistas Luis, Agata y Miguel además de utilizar la narración en tercera persona cuando es preciso. La obra gira en torno a tres personajes: Luís, Miguel y Ágata, que han llegado a un punto en sus vidas en donde lo más importante son los recuerdos, por lo que dejan pasar los momentos presentes ya que parece que su actual vida no tiene nada que ofrecer. La apagada existencia de los tres dará un vuelco cuando cada uno se encuentre ante unas situaciones que les demostrarán que aún les quedan lugares y personas que conocer. La ciudad donde transcurre estas metamorfosis es Madrid.

La novela transcurre en dos momentos temporales distintos: 1961 y 1975, siendo el primer año para Luis y Ágata y el segundo para Miguel. Un reflejo de esta complejidad es la división interna del libro. Consta de 17 capítulos, cada uno con un título y un subtítulo. Esta división viene motivada porque en uno de los apartados se nos relata la novela, a veces como si fuera un diario, y en la otra parte se hace referencia a los papeles de uno de los protagonistas (Miguel) que Sampedro señala que son fragmentos de los cuadernos de Miguel, seleccionados y fechados por un amigo. Dependiendo de los capítulos veremos que la narración se produce en 1ª y ·3ª persona.

 

En cuanto a los protagonistas un breve apunte. Luis es un exiliado recién llegado que se ve imposibilitado para tener una relación con una mujer. Ágata es una mujer solitaria que siente repugnancia por el cuerpo masculino, lo que motivará que juegue con el lesbianismo. Estos dos personajes estarán condenados a conocerse y entenderse. Luis ira encontrando su sexualidad, cada paso que da en su relación con Agueda/Agata le hace darse cuenta de lo que realmente quiere o esencialmente desea, es un viaje terrible y maravilloso a un tiempo. El camino de Miguel es distinto, aunque aparecen varias mujeres en sus escritos, su avance se centra en la felicidad y el orientalismo. Miguel es el autor de una obra denominada `Octubre, Octubre`, lo que da pie al autor para jugar con la metaficción. Ante el vacío que le ha dejado la ausencia de la amada, Miguel explora ese vacío y describe sus sentimientos que pasan por distintas etapas, manifiesta su estado de duelo, su experiencia de la pérdida y da a conocer cómo elabora de nuevo su mundo interno. En ese monólogo Miguel tiene a veces a Nerissa -su gran amor perdido- como interlocutor. Ella es su punto de referencia. En ocasiones el texto se convierte en un monólogo interior que con frecuencia se identifica con el "flujo de conciencia" joyciano.

En la novela se nos cuentan dos historias de amor. En "Papeles de Miguel" el novelista Miguel nos habla del amor ausente a través de la mística y en "Octubre, Octubre" Luis y Agueda nos habla del amor presente a través del erotismo. Tanto el mundo del erotismo como el de la mística tienen en común que se ven abocados a expresar experiencias inefables. En el mundo árabe penetra el protagonista a través de la obra de un hombre: Ramon Llull y por el viaje a una ciudad: Estambul. Estambul es el comienzo de su opción por la mística, es la ciudad de la reencarnación. Ésta da a los personajes la posibilidad de soñar, de que podrán vivir lo que no se han atrevido a vivir o no han podido y lo deseaban. El tema de la reencarnación y el eunuco es común en Miguel y Luis. Así Luis desarrollará el tema del amor imposible en otra vida pasada: era un eunuco. Miguel desarrollará el tema del amor imposible en el presente a través de la mística. El tema de la metempsicosis es recurrente en la literatura.

Miguel es consciente de que sólo se puede comprender lo vivido. Sampedro introduce al principio de la novela la cita de  Kierkegard : La vida sólo se comprende hacia atrás. En la novela se escoge como narrador protagonista a un personaje: Miguel, que nos explica su historia y es a la vez autor de una novela: "Octubre, Octubre", que se construye también con dos narradores protagonistas. Éstos podrían ser los niveles de narración que se desprenden de Octubre, Octubre, que contiene en sí misma una ficción. Se juega con el supuesto de que Miguel ha creado "Octubre,Octubre" y J.L. Sampedro sólo al novelista de "Papeles de Miguel". En "Octubre,Octubre" el novelista Miguel construye el texto con dos narradores homoautodiegéticos, es decir de personajes que narran en primera persona su propia historia: Ágata y Luis, y un narrador heterodiegético: el propio novelista, que se encuentra fuera de la historia y que cuenta la historia en tercera persona.

También podemos considerar Octubre, Octubre como una ficción, en que el autor a través de un narrador en "Quartel de Palacio", y tres narradores protagonistas: Miguel, Ágata y Luis, nos muestra una parte de su vida e intenta darle sentido.  Su biografía, su memoria personal más íntima, estaría en Ágata y Luis, y en el narrador de Quartel de Palacio su memoria más histórica, es decir: la auténtica novela estaría en "Octubre, Octubre. " El mismo título de la novela es una catáfora: un término que se refiere a otro que lo sigue y le da, desde él, su sentido estricto. El novelista al referirse a lo que escribe en el presente no le da el nombre de novela, sino el de "Papeles". Que fueron escritos por el autor años más tarde que la novela.

En rigor, podemos decir que es una novela construida con distintas voces. La estructura formal, con su alternancia de voces, pone en evidencia la importancia de lo dialógico. Por una parte el diálogo del novelista Miguel con su propia obra, y por otra la de los personajes "Ágata" y "Luis" consigo mismos. "Quartel de Palacio" en muchos momentos sirve para objetivar ese diálogo, para poner más en evidencia lo que hay de verdad, señalar la ambigüedad o la mentira.  El autor señala que "Papeles de Miguel" son: Fragmentos de los cuadernos de Miguel, seleccionados y fechados por un amigo. Esta anotación que aparece al comienzo de la novela, nos evidencia la diferencia que existe entre ambos textos.  El "Octubre, Octubre" de Miguel tiene tres protagonistas: Ágata, Luis y Quartel de Palacio, que irán alternando sus voces a lo largo del texto. No siguen un mismo orden y hay que destacar que en los dos últimos capítulos el narrador de Quartel de Palacio enmudece al mismo tiempo que se produce la muerte de Flora, mientras los personajes solitarios de Ágata y Luis abandonan sus monólogos y se sitúan en un diálogo en el que sus voces se suceden con distintos ritmos. Ya en el primer capítulo el orden de aparición de los personajes: Luis, Ágata, Quartel de Palacio, nos indica cual va a ser el ritmo dominante en su presentación, al tiempo que también nos señala su importancia y la relación que establecen.  En el primer capítulo, el tercero y el cuarto, el noveno y el décimo, y a partir del duodécimo hasta el final, la estructura de los capítulos se repite: primero habla Luis, a continuación Ágata y al final el narrador de Quartel de Palacio.

 "Quartel de Palacio" es un barrio de Madrid que actúa como testigo a veces, como fondo otras, como comparsa en la relación de Ágata y Luis. " El texto de "Quartel de Palacio" está escrito en tercera persona. El narrador nos cuenta más ampliamente lo que sabemos del mundo que rodea a Ágata y Luis. En este apartado el novelista Miguel, mediante un narrador, nos adentra más en la vida del barrio y en una serie de personajes que Ágata y Luis sólo casi intuyen, atentos como están a su mundo personal. La historia de Ágata y Luis, su historia personal, contada por ellos mismos en forma de monólogo, se inscribe en la macrohistoria del barrio. En "Quartel de Palacio" se nos explican unos hechos. De esos hechos el novelista hace surgir el mundo subjetivo de una forma más objetiva y, en concreto, de dos de sus personajes: Ágata y Luis. En "Papeles de Miguel", cronológicamente escritos más tarde, el novelista vuelve sobre esos hechos y da una nueva visión.

 Si en ese barrio el autor nos presenta dos formas de pensar extremas en cuanto política, también están claras las diferencias de los personajes en sus relaciones. Unas son vitales, con gran intensidad: las de Flora y Paco y también las de Tere y Mateo. Otras, como la de Don Pablo y María, personajes más melancólicos, se caracterizan por la ternura. Los personajes secundarios y las historias que se desarrollan entre ellos son fundamentales para la novela y forman parte de un sistema de armonías y simetrías. Las historias que pueblan "Quartel de Palacio" relativizan la de Ágata y Luis; a la vez, le da más realidad

Octubre, Octubre es una novela total en la que se establece una dialéctica entre la pasión y el orden, lo dionisíaco y lo apolíneo. A lo largo de Octubre, Octubre hay un debate entre el concepto de amor epicúreo y el amor místico.  Octubre, Octubre, explica Sampedro, "es esencialmente la historia de una persona que al final de su existencia decide simplificar su vida y se lanza por la vía de la mística, pero encuentra un original de una novela suya que escribió y no publicó. Lo que se ofrece en cada capítulo es un texto de la novela aquella y un texto del personaje Miguel, en la evolución final de su vida. Esta es la estructura de la novela, pero dentro de eso, -que no es ninguna complicación- la novela es lineal, cronológica, no tiene ningún problema de comprensión, no hay flashbacks ni cosas de esas, señala Sampedro."  La idea feliz para Sampedro surgió del encuentro con el personaje que cuenta la novela en primera persona, ese personaje que es el autor de la novela,"hasta entonces la novela había sido simplemente una novela que se llamaba "Octubre, Octubre", y ahora lo que hay en el libro es la novela que se llamaba "Octubre,octubre", más las reflexiones del autor años después". Recurso que utiliza Sampedro para plantear el problema de cómo un autor en la novela que ha escrito, transmuta por un lado sus propios personajes, y por otro, sus recuerdos. "Eso enriquece los dos lados; es como si hubiera dos espejos paralelos: el narrador y su obra, su obra y el narrador", algo con lo que en definitiva el escritor se permite un cierto juego expresivo..."
Esta reseña es sólo un resumen y compendio de otras que se relacionan:
http://www.cervantesvirtual.com/obra/octubre-octubre-introduccion-a-la-novelistica-de-jose-luis-sampedro--0/                             
http://lacasadesanjamas.blogspot.com.es/2013/04/octubre-octubre-de-jose-luis-sampedro.html
http://brausencito.blogspot.com.es/2012/12/octubre-octubre-jose-luis-sampedro.html
https://elpais.com/diario/1981/10/13/cultura/371775612_850215.html
http://2.bp.blogspot.com/-LCFWVrM6h7A/UWP2A1gmblI/AAAAAAAAGM8/dk0TzY3PVXk/s1600/Jos%C3%A9+Lu%C3%ADs+Sampedro,+%C3%B3leo-papel,+36x43cmG.jpgJosé

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Los Comentarios Reales del Inca Garcilaso (el origen de la literatura latinoamericana)

Para el mes de diciembre se ha propuesto la lectura de los Comentarios Reales del Inca Garcilaso

“… Garcilaso de la Vega (el Inca) nació en Cuzco en 1539 y falleció en Cordoba en 1616, el mismo año en que también habían desaparecido Cervantes y Shakespeare. Fue un cronista singular que ha sido considerado como uno de los mejores prosistas del renacimiento español. Su visión del Imperio de los incas es fundamental en la historiografía colonial, y en ella brinda una imagen armoniosa, artísticamente idealizada y emocionalmente intensa del mundo precolombino y de los primeros años de la conquista.
Su vida está marcada por su mestizaje tanto biológico como cultural. Era hijo natural pero noble por ambas ramas: su padre fue el conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, vinculado a ilustres familias, y su madre la ñusta (princesa) inca Isabel Chimpo Ocllo, perteneciente a la corte cuzqueña. Sin derecho a usar el nombre de su padre (llevaba el de Gómez Suárez de Figueroa), de naturaleza tímida y reservada, la formación intelectual del Inca fue lenta, y tardía su producción madura. Escribe su obra enteramente en España, adonde viajó, en 1560, con el propósito de reclamar el derecho a su nombre (entre sus antepasados ilustres se encontraban el poeta Garcilaso de la Vega, Jorge Manrique y el marqués de Santillana), lo que consiguió, y a él agregó orgullosamente el apelativo Inca, por el que se le conoce. Se estableció en la localidad cordobesa de Montilla (1561), ciudad en la que gozó de la protección de sus parientes paternos, y luego en Córdoba (1589), donde se vinculó a los círculos de humanistas españoles y se dedicó al estudio y la investigación que le permitirían escribir sus crónicas. Residente en España desde 1560, Garcilaso empezó en 1586 a compilar documentos, crónicas e informaciones orales sobre el Perú. Desde allí le enviaban noticias su tío Francisco Huallpa y el caballero Garcí Sánchez de Figueroa. También le sirvieron las cartas y las visitas de amigos y otros “indianos” que llegaban de América, con quienes Garcilaso entablaba largas charlas. Todo esto, sumado a las crónicas de autores como Cieza, el padre Acosta y Blas Valera, así como su propia memoria que atesoraba los relatos sobre los incas que escuchó de niño de boca de sus parientes maternos. Puede servir como resumen elocuente de su azarosa vida el epitafio que él mismo redactó grabado en su lápida ubicada en Catedral de Córdoba:
“Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria. Ilustre en sangre. Perito en Letras. Valiente en armas. Hijo de Garcilaso de la Vega. De las casas de los Duques de Feria e Infantado y de Elízabeth Palla hermana de Huayna Capac, último emperador de las Indias. Comentó La Florida, tradujo a León Hebreo y compuso los Comentarios Reales. Vivió en Córdova con mucha religión. Murió ejemplar. Dotó esta capilla. Enterrose en ella. Vinculó sus bienes a las ánimas del purgatorio. Son patrones perpetuos los señores Deán  y Cabildo”

El Inca Garcilaso se inició en la vida literaria en 1590, con la notable traducción de los Diálogos de amor de León Hebreo, a partir del original italiano. Su primera crónica, La Florida del Inca (1605), epopeya en prosa, nada tiene que ver con el Perú sino con la conquista de la península de ese nombre (actualmente parte de Estados Unidos) por Hernando de Soto, pero prueba las altas virtudes del Inca como prosista y narrador.

Su obra máxima son los Comentarios reales que ha sido considerada como la historia subjetiva de un testigo presencial con intereses íntimos en conflicto, narrada en dos tomos. Los comentarios reales deben su nombre al intento del Inca de desvirtuar todas las historias previas que se habían escrito sobre su pueblo, por eso el calificativo de “reales”, en oposición a la “falsedad” de aquellos crónicas.

La primera parte vio la luz pública en Lisboa, en 1609, en una magnífica edición realizada por Pedro Crasbeeck y dedicada a la princesa Catalina de Portugal. Trata de la historia, cultura e instituciones sociales del Imperio inca.  Escrita a partir de los recuerdos del Inca Garcilaso y de sus vivencias en el Cuzco, el libro pretende preservar la memoria histórica de las tradiciones de la civilización andina en el territorio del Perú. En esta majestuosa obra se presenta la historia de la dinastía incásica, describiendo la vida de los reyes, sus creencias religiosas, leyes, formas de gobierno y demás datos históricos.

La segunda parte titulada Historia general del Perú (publicada póstumamente en 1617), se ocupa de la conquista de esas tierras y de las guerras civiles.  con menor calidad de edición, y aunque su nombre oficial es de Segunda parte de los comentarios reales, ha venido a ser conocida como la Historia General del Perú, en la que se cuenta la guerra de conquista del Perú y las guerras civiles fratricidas por los restos del imperio y sus riquezas que surgen entre los conquistadores.

La crónica de los Comentarios reales ofrece una síntesis ejemplar de las culturas que configuran el Perú, integradas dentro de una concepción providencialista de los procesos históricos, que él presenta como una marcha desde los oscuros tiempos de barbarie al advenimiento de la gran cultura europea moderna. Esta obra, conocida universalmente como los Comentarios Reales de los Incas, es la que ha cimentado la fama del Inca Garcilaso, debido a su calidad literaria y a su contenido, con nutrida información sobre la historia y las costumbres de los incas.

El Inca Garcilaso es conisderado como un excepcional y tardío representante de la prosa renacentista, caracterizada por la mesura y el equilibrio entre la expresión y los contenidos, así como por su sobria belleza formal. Es la primera gran obra de la literatura peruana y una de las más importantes del período colonial. Algunos lo consideran como el cantar de gesta de la nacionalidad peruana. En el campo historiográfico tuvo mucha influencia entre los historiadores peruanos y americanos, hasta mediados del siglo XIX, cuando se empezó a cuestionar su valor histórico.
Son evidentes las huellas dejadas por la lectura de los Comentarios Reales en muchos destacados literatos y escritores, ya desde el siglo XVII. Por ejemplo, se aprecian esas huellas en La ciudad del sol de Tommaso Campanella, en Persiles y Segismunda de Miguel de Cervantes, y en La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca. Posteriormente, la obra inspiró a Marmontel su célebre novela épica Les Incas (1777); a Madame de Graffigny sus Cartas de una peruana (1747); a varios de sus cuentos; posiblemente a Rousseau para su teoría del buen salvaje (1751). El relato del náufrago español Pedro Serrano (Libro I, capítulo 8 de la primera parte), es muy probable que inspirara a Daniel Defoe para escribir su Robinson Crusoe.

Edgar Montiel subraya la condición erudita y lectora de Garcilaso de la Vega, cuya estrategia comunicativa desde el título Comentarios Reales, al asumirse como inca y descendiente de incas, resultó muy atractiva para figuras de la talla de Hugo Grotius, John Locke, Bacon, Montesquieu, Voltaire, Diderot, Francoise de Grafigny, Marmontel, entre otros.

Es prácticamente una opinión generalizada que no sea difícil comprender el por qué se considera al Inca como el primer escritor genuinamente iberoamericano.  Su prosa es sobrecogedora. Aunque se trata de una crónica histórica, el libro se disfruta como si se tratase de una novela, a veces épica, otras veces lírica;  donde Garcilaso juega constantemente con los géneros, usando todo tipo de recursos literarios, desde la crónica propiamente dicha y la poesía, pasando por anécdotas y comentarios personales,  consultas epistolares, reflexiones íntimas, memorias y añoranzas, crítica y elogio, cotejo con otros historiadores como José Acosta; y antologías como la divertida aventura que narra del náufrago Pedro Serrano que ha sido ponderada como un antecedente claro del Robinson Crusoe de Daniel Defoe.

Para Vargas Llosa la visión arquetípica y perfecta que expresaba Garcilaso sobre los incas tenía una evidente inspiración platónica. El haber traducido Diálogos de amor del florentino León Hebreo necesariamente tuvo una influencia en su pensamiento. Como historiador, Garcilaso deja al lector perplejo debido a su descripción minuciosa de la cultura incaica 60 años después de abandonar su tierra natal, sin olvidar que los Comentarios Reales de Garcilaso están llenos de mitos, leyendas, y fábulas que recogió por tradición oral. Como el poema épico de La Araucana de Alonso de Ercilla para Chile, los Comentarios Reales del Inca Garcilaso, escritos en una ciudad andaluza y censurados en el siglo XVII, por la sugestión de patria y libertad que contenían, proclaman el nacimiento de un mestizaje cultural, y probablemente prefiguran toda la literatura latinoamericana…”



miércoles, 14 de septiembre de 2016

Suave es la noche de Francis Scott Fitzgerald ("Toda vida es un proceso de demolición")

Para empezar este año se ha propuesto en la tertulia la novela Suave es la noche de Francis Scott Fitzgerald (


“… Francis Scott Key Fitzgerald nació el 24 de septiembre de 1896 en Saint-Paul, Minnesota (Estados Unidos), en el seno de una familia de clase burguesa y creencias católicas. Estudió en la Universidad de Princentown, sin llegar a graduarse, y luego se alistó en el ejército para participar en la Primera Guerra Mundial. Scott Fitzgerald fue miembro de la denominada Generación Perdida, grupo literario que también incluía entre sus filas a escritores como Ernest Hemingway o John Dos Passos.

Después del triunfo de su primera novela, “A Este Lado Del Paraíso” (1920), Scott Fitzgerald dedicó todo su tiempo a la literatura. Su estilo directo y cuidado solía plasmar con carácter satírico las interacciones de los individuos pertenecientes a la sociedad acomodada estadounidense en la feliz década de los años 20, denominada por el propio autor “la era del jazz”. Novelas como “Hermosos y Malditos” (1922), “El Gran Gatsby” (1925), “Suave Es La Noche” (1934) o “El Último Magnate” (1941), y colecciones de narraciones breves como “Jovencitas y Filósofos” (1920), “Cuentos De La Edad Del Jazz” (1922), “Todos Los Hombres Tristes” (1926) o “Toque de Diana” (1935) son algunos de sus títulos más conocidos.
Con su novela inicial, A este lado del paraíso (1920), obtuvo gran popularidad, lo que le permitió ir publicando sus cuentos en revistas de prestigio como The Saturday Evening Post, y convertirse en una de las figuras más representativas del "sueño americano" de la década de 1920. Se trasladó a Francia junto con su mujer, Zelda Sayre, personaje fundamental para Fitzgerarld, tanto en la felicidad como en la desdicha, ya que fue su inspiración y compañía en el decenio de gloria que les tocó vivir, y el centro de sus preocupaciones a partir de 1930, cuando él se hundió en el alcohol y ella en la demencia.

En Francia acabó de escribir la que se considera su obra maestra, El gran Gastby (1925), la historia del éxito y posterior decadencia de un traficante de alcohol durante la ley seca, que se fabrica una identidad aristocrática y a partir de allí vive como un fantasma en una mansión, consagrando todas sus fuerzas y dinero a conseguir a la mujer que ama. Cultivó también la narración breve, y algunos de sus cuentos están considerados antológicos dentro de la literatura en lengua inglesa. Escribió aún otras dos grandes novelas, Suave es la noche (1934), que él consideraba la culminación de su obra, y la póstuma e inconclusa El último magnate (1941), donde cuenta los aspectos más miserables del mundillo de Hollywood, que tan bien conocía, ya que en los años de ruina que precedieron a su muerte trabajó como guionista anónimo para la industria del cine. Su libro igualmente póstumo y testimonial El jactancioso (publicado en 1945 por Edmund Wilson) es la crónica escalofriante y hermosamente desdichada de su desintegración como hombre y escritor, donde hace una revisión de sí mismo y de las causas abismales que provocaron su caída. La primera frase de este relato-ensayo (relato El Crack-Up ) es tan clara que vale por un manifiesto: "Toda vida es un proceso de demolición". Parte de sus ensayos fueron reunidos en el libro “Sobre La Escritura”.

Una de sus amantes fue la columnista de sociedad Sheilah Graham, quien escribió un libro sobre su relación con el escritor en “Lecciones De Un Pigmalión”. Falleció de un ataque al corazón en 1940 en Holiwood cuando tenía 44 años. Su esposa Zelda Sayre escribió una novela autobiográfica, Resérvame el vals, y cuentos. Sus cartas revelan un notable talento literario. Fue una bailarina frustrada, que dejó el ballet joven y lo retomó mayor. Zelda tuvo un final más horrendo: murió calcinada en 1948 en un incendio en el hospital Highland, en Carolina del Norte donde vivía internada. En 1975 los restos de ambos se enterraron juntos. En su lápida se lee el final de El gran Gatsby: “Y así seguimos empujando, botes que reman contra la corriente, atraídos incesantemente hacia el pasado.
Zelda y Scott lo tuvieron todo y todo lo perdieron. Las cartas que se intercambiaron a lo largo de su vida, publicadas en EE UU en un solo volumen en 2002 y traducidas al castellano por Ramón Vilà Vernis en la obra Querido Scott, querida Zelda (Lumen), ayudan a entender ese proceso de derrumbamiento.

Suave es la noche " (en inglés, "Tender Is the Night")  publicada en 1934 es una de la mejores novelas de Francis Scott Fitzgerald, el autor de El gran Gatsby, " El título de la obra proviene de la Oda a un ruiseñor, de John Keats: Already with thee! tender is the night (IV, 5)
La novela refleja una etapa de la vida del propio autor: en 1932, su mujer Zelda Sayre Fitzgerald fue hospitalizada por esquizofrenia en un sanatorio en Baltimore (Maryland). El escritor alquiló entonces la villa llamada "la Paix", en el suburbio de Towson, para escribir esta novela: la historia del ascenso y caída de Dick Diver, un joven y prometedor psicoanalista, y su mujer, Nicole, quien al mismo tiempo era una de sus pacientes. Fue publicada en dos versiones distintas. La original, de 1934, utilizaba flashbacks para introducir elementos en la trama, mientras que la segunda versión, preparada por un amigo y crítico de Scott Fitzgerald, Malcolm Cowley, a partir de las notas del propio autor, sigue un orden cronológico. Esta segunda versión se publicó póstumamente en 1951, y algunos críticos sostienen que Cowley decidió llevar a cabo esta revisión a causa de las reseñas negativas que la obra estaba recibiendo en su versión primitiva, con su estructura temporal no lineal.

La historia arranca en 1925 cuando Rosemary Hoyt, una joven actriz de reciente éxito, llega junto a su madre a un hotel en la costa de la Riviera Francesa en donde se reúne la gente más distinguida y elegante. Allí conoce a un grupo de personas entre los que destaca el matrimonio Diver, una pareja norteamericana que representa lo más granado y glamuroso de la sociedad. Son jóvenes, atractivos, ricos y los perfectos anfitriones. Enseguida Rosemary se enamora perdidamente de Dick y aunque él al principio se muestra reticente a corresponderla al final cae rendido ante los encantos de la joven actriz. 
Los Diver aparenta una irresistible perfección, pero Nicole tiene un secreto y Dick una debilidad. Cuando tiempo después, Rosemary y Dick vuelven a coincidir en París, embriagados por el champán y la diversión de los años veinte del siglo XX, algo cambia en la percepción del médico que, por primera vez, se plantea enturbiar la imagen de perfecto héroe y caballero honorable que siempre ha intentado forjarse de si mismo.

Suave es la noche es una de las cumbres de la obra de Francis Scott Fitzgerald, su novela más intensa y de mayor carga autobiográfica. En palabras de su esposa Zelda, «hay mucho de su propia vida en este atormentado retrato de opulencia destructiva e idealismo malogrado». La primera parte de esta novela nos es relatada desde el punto de vista de Rosemary,  una chica que a sus escasos 18 años se ha convertido en una estrella de cine, y que durante un viaje por la Riviera Francesa se vuelve objeto de las atenciones de los Diver. Es desde su perspectiva inocente y bienintencionada que conocemos a Nicole y a Dick, y poco a poco nos vamos enamorando de su amabilidad, hospitalidad y del maravilloso estilo de vida que llevan. Él es un médico respetado, bastante inteligente y centrado, con un aparente buen gusto y una cultura envidiable. Ella siempre amable y encantadora, gusta de pasar su tiempo comprando regalos, conociendo gente y ofreciendo fiestas. Rosemary queda embelesada con la química que tiene la joven pareja, y pasa a formar parte de las lujosas cenas y paseos extravagantes organizados por los Diver. La segunda parte nos revela el pasado que tan arduamente los Diver han intentado dejar atrás. El autor basó gran parte de este libro en sus experiencias personales y las de su esposa, y es precisamente en esta parte de la narración que se hacen patentes estas referencias. Alcoholismo, enfermedades mentales, infidelidades, relaciones enfermizas, calumnias, celos, todo se agolpa para exponer a Nicole y a Dick como lo que realmente son, personas que distan mucho de ser perfectas y que se ven obligadas a mantener las apariencias. En la última parte de la novela la decadencia de los Diver se vuelve más y más evidente, y nos lleva a un desenlace sorprendente. Mientras Nicole emerge de las sombras, Dick empieza a caer en un abismo del que no podrá salir.

 Fitzgerald carga las tintas contra los americanos ricos que viajan por Europa en esos años felices, justo cuando el recuerdo de la Primera Guerra Mundial transitaba del dolor al romanticismo, y justo antes de que siquiera se anunciase la crisis del 27 y el auge de los totalitarismos que desembocarían en la Segunda Guerra Mundial. El autor, a su vez americano de viaje por Europa, critica a la clase alta norteamericana por su estupidez y su incapacidad de relajarse y entender el París de esa época. Entre sorbos de champán y fiestas surrealistas, entre música absurda y charleston, los mejores personajes de Suave es la noche pasean sus trágicos destinos: Abe North, un músico genial en horas bajas, empeñado en destripar a un camarero para ver de qué está hecho por dentro, o capaz de perder un barco con destino a su país por no perderse la última publicación de una novela por entregas; o Tommy Barban, un soldado enfermo de romanticismo con un amor imposible y siempre en busca de una batalla en la que morir luchando.

Fitzgerald aborda a sus personajes de una manera bastante fría y distante, pero no por ello superficial. A lo largo de esta novela somos participes de las tribulaciones de los protagonistas, de sus dilemas morales y psicológicos. El autor retrata la mentalidad y el estilo de vida de su época, la frivolidad y la decadencia sólo resaltan aún más la complicada dinámica de Nicole y Dick Diver.

El estilo del autor es muy agudo, sosegado, con juegos de palabras y con unos diálogos que no tienen desperdicio con mucho humor y sátira. Aunque gusta de la frase larga, Scott Fitzgerald consigue un ritmo muy fluido gracias a la precisa construcción de las acciones. Hay continuas elipsis temporales que dotan de un peculiar ritmo y dinamismo a la narración. Lo que comienza de forma liviana y desenfadada, casi divertida, se va tornando en una trama más oscura y deprimente conforme avanzan las páginas y vemos el fondo y el deterioro de la historia. La novela se desarrolla en varios planos temporales. En primer lugar conocemos al matrimonio Diver y a Rosemary y el ambiente en que se mueven. Fiestas, alcohol, lujo y diversión. Una vida aparentemente inocua y despreocupada. Luego retrocedemos en el tiempo para conocer como se conocieron Nicole y Dick, cuando él estudiaba en Zurich y ella se encontraba internada en una clínica de salud mental para curar su dolencia esquizoide. Y al final veremos que les depara el futuro a sus personajes hasta una edad avanzada. 

El personaje alrededor del cual gira la historia es Dick Diver, un personaje que se debate por tener que elegir un camino en un declive constante. La elección entre la que podría haber sido una brillante carrera o la de vivir del dinero fácil de su mujer (con la sensación de haber sido comprado y obligado). La elección entre Nicole y Rosemary, dos mujeres a las que ama de distintas maneras. Y sobre todo la elección entre él mismo y salvaguardar el bienestar de su esposa. Por todo ello vemos paso a paso como se viene abajo y atormentado pierde las riendas de su propia vida y su propia identidad. Los remordimientos, la falta de autonomía, el enfrentamiento del deber al querer, la influencia del dinero, la adicción al alcohol van a provocar la autodestrucción del personaje que pasa de ser un joven prometedor con el futuro que desee a sus pies, a un hombre entrado en años, que no ha conseguido completar ninguno de los proyectos con que soñaba de joven.
Este derrumbamiento se produce por el hecho de que Dick sea psiquiatra y Nicole una mujer con serios problemas mentales. Aunque esté "mejor", su relación matrimonial siempre se verá confundida por la relación médico-paciente implícita. El segundo factor, muy relacionado con el primero, es la fortuna de Nicole. Dick proviene de una familia de clase media mientras que la familia de Nicole, los Warren, tiene muchísimo dinero. Así pues, con el modo de vida que lleva el matrimonio, Dick no puede si no sentir que está siendo mantenido por su mujer, ya que él a penas trabaja si no es escribiendo algunos ensayos. De ahí que, como lo indica al principio de la novela la hermana de Nicole, tenga la impresión de que no es más un doctor "comprado" para que cuide de la chica. Su frágil equilibrio sólo se sutenta en la apariencia y en la etiqueta. Cuando estos dos pilares se tambalean, cualquier cosa puede ocurrir. Dick va hartándose, desquiciándose de esta sociedad, de simular ser siempre alguien que no es.
Nicole, su mujer, es una joven estupenda y maravillosa pero que estuvo ingresada en un hospital psiquiátrico durante su juventud, debido a las secuelas que en ella habían dejado los abusos sexuales de su padre. Nicole tiene dos caras: la enferma y la recuperada, que se entretejen en torno a su marido, Dick, formando una red tensa y resistente de la que él no es capaz de escapar. Además, tenemos a Rosemary, la lánguida, ingenua e impávida actriz; al alcohólico señor North, a Mary la trepadora; al escritorzuelo de masas McKisco y a algún impasible americano más que pasa sin hacer ruido por el relato. Todos estos personajes, descritos y concretados hasta el más íntimo detalle, son en realidad, vehículos que Scott Fitzgerald utiliza para lanzar a la cara del lector sus reflexiones sobre la fragilidad y complejidad de la naturaleza humana.

Fitzgerald recreó en Suave es la noche las amargas experiencias que le depararon los ocho años que tardó en escribirla. A través de su personaje Dick Diver intenta comprender los claroscuros de la vida: la intromisión de una amante en un matrimonio de renombre, sus destructivas relaciones con el dinero y el alcohol y la búsqueda imposible de un equilibrio emocional. Para Fitzgerald, una vez que se traspasa la línea que separa la lucidez de la locura, puede suceder cualquier cosa, incluso que los papeles se intercambien y el equilibrio acabe en “la pura bancarrota emocional”.  Scott Fitzgerald retrata al género humano de una forma certera y tan sagaz, que a veces nos duele vernos reconocidos. Por eso es un clásico del siglo XX.

Nos dice Juan Miguel Ariño que es curioso que parte de la crítica considerara Suave es la noche como una novela romántica con cierta tendencia a lo trágico, construida con los mimbres del pasado, siendo un terrible descenso a los abismos, una extraordinario relato psicologico y vital de la derrota, compuesto con una maestría literaria sublime y llena de una modernidad narrativa a estas alturas incuestionable…” 

Esta reseña es un extracto y compendio de otras que se relacionan:
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