martes, 1 de septiembre de 2009

Friedrich Holderlin: Himnos al amor. A las Parcas

" A las Parcas
Concededme un verano, sólo uno, oh poderosas!
Y un otoño en que pueda mi canto madurar;
sólo de esa manera, saciado con tan dulces
juegos, el corazón aceptará su muerte.
Alma que en vida no disfrutó sus derechos
divinos, ni en el Orco logrará descansar;
mas si logro plasmar lo más querido
y sagrado, el poema, ¡bienvenidos seáis,
silencios de las sombras! Porque yo estoy contento
si mi música, al menos, no se pierde;
una vez, por lo menos, habré vivido igual
que los dioses, y más no será necesario.
"... Friedrich Holderlin (Alemania, 1770-1843) dedicó un poema a las parcas por su afición a la mitología clásica. En el les pide a estas divinidades que le concedan un año más de vida, el plazo del verano al otoño en el hemisferio norte, para seguir componiendo poesía. Se muestra humilde ante el poder de las parcas y les ofrece no quejarse si lo envían al Orco o Hades, pues si vive el tiempo que pide podrá existir como los dioses, creando su arte, único anhelo suyo para morir tranquilo. En este breve poema hay resignación ante la quebrantada salud del poeta, también declara un arte poética en donde vincula la vida al acto de crear en poesía. . Friedrich Hölderlin está considerado el más gran poeta del Romanticismo alemán. Entusiasta de los valores de la Revolución Francesa, como sus compañerosde seminario Hegel y Schelling, traductor de Sófocles y Píndaro,fue autor, además de la producción poética, de ensayos y obras clave de la literatura europea (Hiperión, La muerte de Empédocles).
Vivimos en mitad de la noche. Y desde hace años a mí sólo me ilumina en la noche la luz de Hölderlin», escribió Walter Benjamin. Los poemas de Friedrich Hölderlin tienen el resplandor del rayo y la armonía de la canción. Participan de la grandeza y la sonoridad de la poesía alemana del Clasicismo y de la delicadeza e intimidad de la poesía del Romanticismo, que entonces empezaba. Diagnosticado como “loco furioso” por las autoridades psiquiátricas poco comprensivas de la época, Friedrich Hölderlin vivió los últimos 36 años de su vida como un asceta domesticado en una torre -hoy museo- a la orilla del río Neckar, en Alemania. Allí, entre “praderas suaves y riberas de sauces”, se dedicó por entero a la tarea de completar su obra poética; una obra que no sería apreciada en su monumental importancia hasta varias décadas después, cuando Rilke y Nietzsche la reivindicaron como una de las cumbres del romanticismo germano. Las influencias grecolatinas, su preocupación por lo Sublime (de fuerte herencia kantiana) y lo Absoluto (fruto de sus intensas lecturas de Platón) y su casi permanente horizonte panteísta (“Yo crecía en los brazos de los dioses”) marcan, a grandes rasgos, su obra poética. Hölderlin debe su fama a las composiciones líricas que se caracterizan por una intensa subjetividad, aunque sus cualidades expresivas se ven atemperadas por la contención y el equilibrio del clasicismo griego. No usaba rima, en su lugar escribía con una forma poética flexible conocida más tarde como verso libre. Francisco Arias Solis nos dice que Hölderlin se siente atraído por la Grecia clásica, a la que considera una verdadera Edad de Oro en el desarrollo de la humanidad. Para él, Grecia representa la armonía de un mundo en el que existe concierto entre el hombre y la naturaleza. En sus odas, himnos y elegías, en los que con frecuencia intenta imitar el hexámetro, hay un profundo sentimiento religioso.
Sus primeras obras, al estilo de Schiller, fueron himnos que exaltaban grandes ideales, como Himno a la humanidad (1791) o Himno al amor (1791). Después se entusiasmó por los temas clásicos en los que la naturaleza está contemplada desde un punto de vista panteísta, que corresponden a su periodo de Frankfurt, como “A las parcas”, “Al dios del sol” “El aeda ciego”. Siguió, por último, una poesía entre mística y simbólica de una gran profundidad y belleza, como El archipiélago (1800), El Rin (1802) o Recuerdo (1803), obra en la que ya se nota su menta trastornada. Además de las poesías, Hölderlin escribió una novela epistolar Hyperion (2 volúmenes 1797-1799), una alegoría sobre la nación alemana en la que cuenta la historia de un luchador por la libertad griega, que derrotado por los turcos va a refugiarse a tierras centroeuropeas (Alemania); y la tragedia en verso inacabada Empédocles (1798-1799). La obra de Hölderlin permaneció casi ignorada hasta principios del siglo XX: Su descubrimiento se debe a escritores como Rainer Maria Rilke o Thomas Mann. En España influyó poderosamente en la generación del 27, sobre todo en Luis Cernuda..."

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