martes, 14 de abril de 2009

Giacomo Leopardi: Cantos

Una desconocida música hace su entrada
en la biblioteca donde estudio lo inaudito
del comportamiento humano.
Aunque a veces también investigo
el sentido que deja la luz en el alma
de unos versos.
Soy un erudito del silencio. Desde hace años
contemplo el mar y el amor en estos libros.
Aunque a veces soy más atrevido
y sigo en la noche el infinito rastro de los astros.
Y ahora esta música
en el pausado ritmo de sus pasos.
¡Qué ternura, Dios mío, qué ternura!
Ya conoces mis dudasy mis penas…
¿Es la tristeza mi destino?
Escucho la melodía mientras escribo.
Es un delirio la vida, un mal sueño.
(O quizá sea bueno y yo un extraño).
Señor, no creo en ti, pero te amo.
" ...El conde Giacomo Leopardi (1798-1837) es recordado como el mayor poeta italiano del s. XIX y como una de las figuras más importantes de la literatura mundial. Gran estudioso de los antiguos, hereda de ellos una simplicidad y una extrema claridad en las formas que le llevan a alcanzar prácticamente la perfección lírica. Sin embargo, la profundidad de sus reflexiones sobre la existencia hace de él también un filósofo que más tarde será considerado como un precursor del existencialismo. Entre sus principales obras publicadas en castellano se encuentran el Zibaldone de pensamientos (Tusquets), Cantos y pensamientos (Galaxia Gutemberg) y Discurso de un italiano en torno a la poesía romántica (Pre-Textos). En sus comienzos como escritor, Leopardi atrajo la atención del público a través de su oda patriótica Agli italiani (1818), pero hoy en día es reconocido, en cambio, por ser el mayor poeta lírico de la Italia del siglo XIX. Uno de los primeros poemas de Leopardi fue La aproximación de la muerte (1816), un trabajo visionario cuya versificación asemeja la de la lírica medieval. En él, el autor expresa la solitaria desesperación de su desgraciada infancia. Y si un rechazo amoroso fue lo que inspiró uno de los más importantes poemas de su primera etapa, A Silvia, del mismo modo otro desafortunado amor constituyó el origen de algunos de los más tristes versos que escribió hacia el final de su vida. Su obra poética se encuentra recogida en I Canti (Cantos, 1831). Por otro lado, también escribió ensayos filosóficos, como Opúsculos morales (1827), un escrito en forma de diálogo en el que aparecen expuestas las ideas de Leopardi acerca de la desesperación. Los escritos de Leopardi se caracterizan por un pesimismo profundo y sin lenitivos: es una voz que grita el desamparo del ser humano y la crueldad de una naturaralezas implacable, que le azuza desde su propio nacimiento hasta más allá de la muerte. Leopardi siente un profundo desprecio por los falsos consuelos del pensamiento progresista y por el contrario siente una piedad infinita por el deseo de felicidad que los mueve y la huérfana estirpe humana, que le lleva a la compasión y a la solidaridad.Sus poemas, recogidos en I Canti (Cantos, 1831) poseen una notable perfección formal, una forma neoclásica y un contenido romántico. Los Cantos tienen tres tramos muy diferenciados. Uno primero más neoclásico, muy influido por los clásicos grecolatinos y Dante y Petrarca; un segundo donde está el Leopardi más puro, más intenso, con los poemas más bellos, y un tercero marcado por el pensamiento y la poesía reflexiva. Esta tercera parte es la que más le interesó a Unamuno, quien tradujo «La retama», la flor del desierto, uno de los poemas más conocidos del poeta italiano. Es así que en su obra Del sentimiento trágico de la vida, Unamuno incluye aquella denominación que hace Leopardi de la naturaleza: «Madre en el parto, en el querer madrastra».Leopardi es triste, es pesimista, no siempre porque su malísima salud, su constitución débil de neurótico y giboso, le inclinen naturalmente a ello, sino porque su naturaleza es harto fina, harto sedienta de amor, de felicidad y de belleza, para que en el obligado roce con las impurezas de la realidad no padezca horriblemente. Su obra refleja pesimismo, melancolía y escepticismo, contenidos, sin embargo, por el pudor y un estilo expresivo de corte clásico. Supo analizar la pasión desgarrada y las sensaciones más recónditas del individuo y convertirlas en universales. Auténtico polígrafo, escribió tratados eruditos, crítica literaria, realizó traducciones y destacó, sobre todo, por sus composiciones poéticas, que le han merecido ser considerado uno de los máximos representantes de la lírica italiana. Sus Opúsculos morales (1827) recogen una serie de poemas meditativos, de excepcional musicalidad y nítida expresión, a través de los cuales analiza los grandes problemas que se le plantean al ser humano. Leopardi fue un impecable artista de la forma como demuestran sus más célebres y logradas composiciones, recopiladas en Cantos, y publicadas escalonadamente en 1831, 1835 y póstumamente en 1845. Entre sus principales poemas se incluyen: A Italia, Al pie del monumento de Dante, El Risorgimento, A Silvia, Recuerdos, El gorrión solitario, La calma después de la tempestad, El sábado del pueblo, Canto nocturno de un pastor errante de Asia, así como las cinco poesías producto del desafortunado amor por Fanny Targioni Tozzetti (El pensamiento dominante, Amor y muerte, Consalvo, A sí mismo y Aspasia) y sus últimas poesías, La retama, sobre el poder destructor de la naturaleza, y El ocaso de la luna. Fue autor además de Zibaldone (su diario de 1817 a 1832) y de un importante Epistolario (1849) póstumo. Y como dijo el gran poeta italiano: “Hermanos a la vez creó la suerte / al amor y a la muerte. / Otras cosas tan bellas / en el mundo no habrá ni en las estrellas”.
Esta recensión es extracto y compendio de otra reseñas que se relacionan:

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