viernes, 16 de enero de 2009

Edgar Allan Poe: La caída de la casa Usher (el primer teórico del cuento breve)

"... Edgar Allan Poe (Boston, 19 de enero de 1809 - Baltimore, 7 de octubre de 1849) fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, reconocido como uno de los maestros universales del relato corto. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia-ficción.
La caída de la casa Usher es una de las obras preferidas por la crítica, y la que el propio Poe consideraba de las más logradas. Narra la historia de un joven caballero que es invitado al viejo caserón de un amigo de la adolescencia, Roderick Usher, artista enfermizo y excéntrico que vive completamente recluido en compañía de su hermana, Lady Madeline, también delicada de salud. Usher vive presa de una enfermedad indefinible, lo que hace a todos temer por su vida. La que acaba muriendo es su hermana. Sus restos mortales son depositados en una cripta, pero no tardan en producirse terribles acontecimientos que desembocarán en un trágico final. El cuento contiene una gran acumulación de elementos dispares, pero ordenada y sabiamente graduada: todo ello no sirve más que a la vertebración de una larga alegoría de la enfermedad y la muerte. La recargada ambientación y el paisaje, plenos de detalles lóbregos y exangües, traen ecos de la novela gótica clásica ( Ann Radcliffe, Matthew G. Lewis, Horace Walpole), pero, como gran exponente que es del terror psicológico inventado por su autor, aporta pruebas constantes al mismo tiempo de la originalidad y la genialidad artística de aquel. Por otro lado, como señala Julio Cortázar, en este cuento los elementos autobiográficos saltan a la vista como en ningún otro: el egotismo morboso, vinculado a una enfermedad nerviosa de confusa etiología, los rasgos necrofílicos, el sadismo macabro, las relaciones familiares anormales (de tipo incestuoso), la presencia estimulante del opio (combinado estéticamente, según se ha indicado, con cuadros y libros vetustos e interpretaciones musicales desaforadas). El genio de Poe logra amalgamar todo en una síntesis armoniosa y fascinante, y el instrumento de que se vale no es otro que su maestría técnica. En esto se iguala La caída de la Casa Usher con el resto de obras maestras del autor dentro del género breve: El corazón delator, Los crímenes de la calle Morgue, La verdad sobre el caso del señor Valdemar, etc. Siempre esas cualidades rítmicas y musicales en la estructura y en la propia prosa, la exquisita finura en el diseño de la curva de interés; el estruendoso clímax final, a lo grand guignol, al que se accede en el caso que nos ocupa por medio de un procedimiento contrapuntístico que sería un siglo después muy utilizado en el cine de suspense: la doble trama confluyente. Poe fue el primer teórico del cuento. El concepto tal como en la actualidad se concibe surge a partir de él. Estableció los primeros criterios para precisar con detalle el cuento. Para Poe, el cuento debe dar la sensación de verdad, de verosimilitud y otorgar un máximo efecto de realidad, debe ser semejante a una esfera. De la misma forma, las características del cuento para este escritor eran: a) brevedad (2 horas máximo en relación con el espacio destinado al texto y la psicología del lector), b) unidad de efecto o intención, c) la dominante de una sola anécdota (predominio de una sola línea argumental), d) intensidad, e) acción y tensión sostenidas (la primera línea debe apuntar a la última del texto) y f) final sorpresivo e inesperado. Queda así constituida la retórica del cuento clásico o canónico. Propio de Poe es la enunciación en primera persona, un narrador homodiegético con función autodiegética usado como recurso de verosimilitud (a nivel emisor), de ambigüedad (a nivel receptor) o vacilación para el lector. La estructura que utiliza en sus cuentos está caracterizada por un proemio o introducción al tema, un desarrollo del conflicto o historia y un desenlace sorpresivo. En ciertas ocasiones el clímax es el desenlace pero en otras es el inicio de la narración Un recurso utilizado por autores posteriores, es la relación entorno-personaje, cumpliendo un papel alegórico, simbólico, como referencia irónica de lo que sucede o está por suceder. El paisaje es fundamental: es apreciable una simetría entre el personaje y el paisaje, un correlato subyacente con los sentimientos. El entorno es una proyección del estado anímico de los personajes.
Una de las grandes novedades editoriales de 2008 ha sido la edición comentada de los Cuentos Completos de Edgar Allan Poe. Publicada por Páginas de Espuma, esta coedición de Fernando Iwasaki y Jorge Volpi consta de casi mil páginas. La traducción de los cuentos es de Julio Cortázar, todavía no superada. Hay prólogos de Vargas Llosa y Carlos Fuentes y, para renovar las lecturas, cada cuento está acompañado un comentario de un escritor español o latinoamericano nacido en la década del sesenta. El próximo lunes 19 de enero de celebran los 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe, el maestro del relato de terror y la inspiración de muchos de los grandes escritores del género que llegaron después. "

miércoles, 14 de enero de 2009

Jorge Luis Borges: El Aleph (la excelencia de lo infinito)

Oh Dios! Podría estar atrapado en una cáscara de nuez, y tenerme en cuenta como rey del espacio infinito." Hamlet, II, 2 ( O God! I could be bounded in a nutshell, and count myself a King on infinite space) "Pero nos enseñarán que la Eternidad se mantiene en el Tiempo Presente, un Nuncstans (como lo llaman en las escuelas); que ni ellos, ni cualquier otro entiende, no más de lo que Hic stans entendería por una grandeza de Espacio Infinito." Leviathan, IV, 46 (But they will teach us that Eternity is the Standig still of the Present Time, a Nuncstans (as the schools call it); which neither they, nor any else understand, no more than they would a Hic stans for an Infinite greatness os Place.) Después de estas dos citas de Hamlet y Leviatán el cuento más famoso de Borges da comienzo: “ La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiará el universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación…”. "... El Aleph es un libro escrito por el escritor y poeta argentino Jorge Luis Borges, publicado en 1949, y revisado por el autor en 1974, que muestra en forma metafórica distintas realidades del mundo conocido. En “El Aleph”, Borges consigue labrar una obra maestra completa. Cada uno de los 17 cuentos que lo componen es una joya en sí mismo. La obra cumbre del universo borgiano y que da título al libro ‘El Aleph’ concentra muchos de sus temas preferidos: los laberintos, la búsqueda del conocimiento, el azar, el peligro que encierra la curiosidad, el tiempo… ¿Cómo explicar un cuento en el que el protagonista descubre el universo entero en el hueco de una escalera? Quizás la importancia de "El Aleph" resida en la gran cantidad de temas que abarca y de allí provenga su riqueza. Podemos mencionar ciertos elementos que lo hacen asequible de diversos sentidos. En primer lugar, la historia puede ser entendida como la triste aventura de un hombre por olvidar a un amor no correspondido que en este caso, coincide con el momento que Borges estaba atravesando con su amor hacia Estela Canto. También se lo ha solido entender como una historia fantástica en la cual se relatan ciertos episodios místicos o cuasi religiosos en donde se llega a tener una mirada omniabarcadora, que si bien no sería la de Dios, sí se asemejaría. Tampoco han faltado comentaristas que hacen referencia al Aleph como una metáfora de la creación literaria (enfrentando dos estilos de escritura, por un lado, Carlos Argentino, correspondería al modelo de escritor realista que cree que el lenguaje sirve para dar cuenta del mundo y por el otro, Borges, que se muestra escéptico ya que siempre encuentra insuficiente el acto de nombrar debido a que el todo es inabarcable y sólo podemos hacer informes parciales). Incluso se llegó a hacer una lectura sociológica del cuento para analizar la situación actual, en donde la gran disponibilidad de información que poseemos (una especie de visión perturbadora del Aleph) no nos permite llegar a tener una concepción sintética e inteligible de la realidad sino sólo una cantidad inimaginable de elementos atómicos que no pueden ser reducidos a un todo coherente. El cuento puede ser entendido según, Germán Echeverría, como una metáfora acerca de las posibilidades que el hombre tiene de construir o llegar a alcanzar una concepción metafísica, es decir, un sistema que de cuenta de todo lo que es, ni más ni menos que del Universo entero. Para ello, Borges nos proporciona en ese "punto del espacio que contiene todos los puntos" la visión que tendría una persona de toda la realidad. Como señala el autor, dicha experiencia lo que produciría en nosotros no sería una mirada omniabarcadora y comprensiva del todo sino una fragmentación infinita de elementos que no llegaríamos a procesar o a comprender de forma acabada. El resultado sería una fragmentación analítica, del mismo modo que el poema de Carlos Argentino que pretendía nombrar todas las cosas (dada la visión perturbadora que le produjo el Aleph) pero que en definitiva resultaba ser un mero listado de acontecimientos inconexos. Teniendo en cuenta estos elementos, el Aleph nos da la pauta para comprender que pretender una representación absoluta del Universo es algo imposible para el hombre."

martes, 13 de enero de 2009

Franz Kafka: La metamorfosis (un cuento fantástico)

«Al despertar Gregorio Samsa una mañana tras un sueño intranquilo, encontrose en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el. Así empieza La Metamorfosis (Die Verwandlung, en su título original en alemán) es un relato publicado en Praga en 1915, de Franz Kafka, escritor checo cuya obra está considerada como una de las más importantes, significativas e influyentes de la literatura moderna, a la vez que una de las más controvertidas y difíciles de interpretar. Los temas de la obra de Kafka son la soledad, la frustración y la angustiosa sensación de culpabilidad que experimenta el individuo al verse amenazado por unas fuerzas desconocidas que no alcanza a comprender y se hallan fuera de su control. En filosofía, Kafka es afín al danés Sören Kierkegaard y a los existencialistas del siglo XX. En cuanto a la técnica literaria, su obra participa de las características del expresionismo y del surrealismo. El estilo lúcido e irónico de Kafka, en el que se mezclan con naturalidad fantasía y realidad, da a su obra un aire claustrofóbico y fantasmal. La obra de Kafka está impregnada de una atmósfera opresiva, angustiante y oscura, muchas veces irreal y que termina atrapando a sus personajes en un mundo autócrata e injusto. La soledad, el sentido de la existencia, el desamparo, el absurdo o el aislamiento son algunos de los ejes que vertebran su producción literaria. En La metamorfosis, Franz Kafka aborda el tema del autoritarismo, mediante la historia de un viajante de comercio, llamado Gregor Samsa, el cual despierta una mañana transformado en un insecto, convirtiendo éste en un pecado que lo lleva a sufrir los más grandes sinsabores por parte de su familia, el trabajo y la sociedad. Después de diversos acontecimientos, el personaje principal termina de una manera trágica, mientras que su familia, lo más cercanos a él, toman este suceso como una liberación para seguir adelante con su vida. Gregorio era un viajante modelo, respetuoso con sus jefes, sometido a la disciplina aburrida del trabajo y la autoridad paterna. La transformación quiebra esta línea recta: expulsado del trabajo y de la familia, arrojado entre desperdicios al interior de su cuarto, aislado y atacado, víctima del horror, el asco y el desprecio, herido gravemente por una manzana que su padre le ha incrustado en el caparazón, Gregorio muere asumiendo su misteriosa culpabilidad, derrotado, «firmemente convencido de que tenía que desaparecer». Tras su muerte la familia sale alegremente a la calle y renueva sus esperanzas de un futuro mejor...: «El tranvía hallábase inundado de la luz cálida del sol. Fueron cambiando impresiones acerca del porvenir y vieron que bien pensadas las cosas, este no se presentaba con tonos oscuros, pues sus tres colocaciones eran muy buenas y permitían abrigar para más adelante grandes esperanzas».

James Joyce: Retrato del artista adolescente (la reflexión estética y la lectura plural)

"... Retrato del artista adolescente es una novela semiautobiográfica escrita por James Joyce, publicada en 1916. Es la historia de un muchacho llamado Stephen Dedalus, el alter ego de Joyce. El nombre del personaje hace clara referencia a Dédalo, el arquitecto y artesano de la mitología griega. El narrador es Stephen, y hay cincos episodios que narran partes de su vida. Está en forma de stream of consciousness, en la que el narrador habla de sus pensamientos al azar, retratando las luchas de un joven sensible en contra de las convenciones de la sociedad burguesa. Stephen Dedalus es un niño al que le gusta escuchar los cuentos de su padre, Simón Dedalus, disfruta de su aun corta vida y desconoce mucha de las cosas que esta ávido por saber. Como era de esperarse, llego el tiempo de que fuese a la escuela y asiste a Clongowens Word. Para un colegio jesuita para jóvenes de familias adineradas. Su radical cambio consistía en seguir todas las reglas a las que debía ceñirse todo buen cristiano según la Biblia y su pago por los pecados cometidos era privar a sus sentidos y a su cuerpo de los placeres fundamentales pues le martirizaba el saber que nunca iba a poder librarse del todo de los pecados que cometía. Stephen descubre la infelicidad que conseguía al llevar esa vida llena de religiosidad que termina por parecerle absurdo y se aleja de la religión. Un nuevo transcurso de tiempo nos sitúa en su vida universitaria. El stephen universitario es una persona mucho más instruida que da comienzo a la definición de sus dotes literarias. En esta etapa, es considerado un alumno “revolucionario” como le diría McCann, compañero de estudios con quien no compartía opiniones. En este proceso, enamorado y no correspondido, el protagonista decide escribir y culmina por desarrollar sus facultades de escritor que en un comienzo le avergüenza mostrar, pero esa transición se culmina y continúa con su literatura escribiendo en su diario. (“..Mira, Cranly -dijo-. Me has preguntado qué es lo que haría y qué es lo que no haría. Te voy a decir lo que haré y lo que no haré. No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi hogar, mi patria o mi religión. Y trataré de expresarme de algún modo en vida y arte, tan libremente como me sea posible, tan plenamente como me sea posible, usando para mi defensa las solas armas que me permito usar: silencio, destierro y astucia…”). Muy característico de la obra, y del hacer de Joyce, es la evolución estilística que exhibe el Retrato, progresión que el autor hace coincidir con las sucesivas etapas en la vida del protagonista. Así, pasa de reflejar los balbuceos de un bebé en las primeras páginas, a los depurados períodos que cierran la novela, en los cuales se narra la peripecia interior de un universitario. Esta mezcla de estilos alcanzará su máxima expresión en Ulises (1922), obra maestra del autor, en la cual repite protagonismo Stephen Dedalus. Para superar la estrechez de las palabras Joyce encuentra una salida a través del monólogo interior controlado racionalmente como una expresión de la asociación de ideas constante y de la lectura plural."
Esta recensión es extracto y compendio de otras reseñas que se relacionan en los vínculos que siguen:

lunes, 12 de enero de 2009

Albert Camus: El Extranjero ( el hombre sin sentimientos)

" Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer. El asilo de ancianos está en Marengo, a ochenta kilómetros de Argel. Tomaré el autobús a las dos y llegaré por la tarde. De esa manera podré velarla, y regresaré mañana por la noche. Pedí dos días de licencia a mi patrón y no pudo negármelos ante una excusa semejante. Pero no parecía satisfecho. Llegué a decirle: «No es culpa mía.» No me respondió. Pensé entonces que no debía haberle dicho esto. Al fin y al cabo, no tenía por qué excusarme. Más bien le correspondía a él presentarme las condolencias. Pero lo hará sin duda pasado mañana, cuando me vea de luto. Por ahora, es un poco como si mamá no estuviera muerta. Después del entierro, por el contrario, será un asunto archivado y todo habrá adquirido aspecto más oficial."
Así empieza la novela El Extranjero, de Albert Camus (1913-1960). Narrada en primera persona, El Extranjero cuenta la historia de un oficinista afincado en Argel que comete un absurdo crimen sin motivación alguna. Lo más inquietante de esta novela es que, a pesar de estar relatada por el propio protagonista (que responde al nombre de Meursault), está inundada por un tono frío (más bien gélido), neutro, sin implicación social o emocional de ningún tipo. Bajo esta perspectiva de frialdad, Camus conduce al protagonista a una sensación constante de monotonía e indiferencia que salpica a sus circunstancias exteriores, hasta el punto de matar a un árabe “porque se lo han dicho”. Los primeros indicios de esta extrema frialdad los encontramos cuando Meursault narra la noticia del fallecimiento de su propia madre. Se supone que debe estar estremecido ante uno de los eventos más importantes de su propia vida, pero lo acoge sin pesar alguno, mostrando simplemente cansancio ante la idea de que ha tenido que desplazarse a otra ciudad para asistir al entierro. No muestra amor por su progenitora, hasta el punto de que no sabe la edad que tenía al morir, ni qué día había fallecido realmente. Meursault, el protagonista refleja la filosofía del absurdo, la sensación de alienación, de desencanto frente a la vida. El aburrimiento, la cotidianidad lo van haciendo insensible, indiferente y hasta casi despiadado. Esta novela refleja la tesis existencialista de que la vida carece de sentido. Su impasible protagonista, condenado a muerte por un absurdo crimen cometido sin ninguna justificación, se siente extraño ante la realidad que le rodea, como un extranjero en un país desconocido. Ello le lleva a asumir su muerte con indiferencia. La novela es el reflejo del hombre actual desprovisto de toda sensibilidad.
Esta recensión es extracto y compendio de otras reseñas que se relacionan en los vínculos que siguen:

Gabriel García Márquez: Cien años de soledad ( el realismo mágico)

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Así comienza la célebre novela de García Márquez que vio la luz el 30 de mayo de 1967 en la Editorial Sudamericana de Buenos Aires. Cien años de soledad ha sido traducida a más de 35 idiomas y se calcula que en los 36 años que dura su leyenda se han vendido más de 30 millones de ejemplares. La novela está ambientada en el pueblo de Macondo, un lugar ficticio que refleja muchas de las costumbres y anécdotas vividas por García Márquez durante su infancia y juventud en su pueblo de Aracataca, Colombia. El sentido multifacético del tiempo que discurre entre lo eterno, lo lineal y lo cíclico y una prosa rítmica cercana a la tradición oral le confieren a la novela su carácter distintivo de mito críptico que llevó a los críticos a considerarla como una de las obras fundadoras del género literario conocido como realismo mágico. El título esta relacionado con la condena que tuvo que sufrir la familia Buendía de vivir 100 años de soledad, ya que ninguno de sus integrantes pudo nunca llegar a la completa felicidad, y solo logró la plenitud cuando nació la primer criatura de la familia fruto de verdadero amor. Cien años de soledad anunciaba el regreso de la literatura narrativa, era la apoteosis del arte de contar historias, unas historias tremendas y abracadabrantes en las que había personajes, como Remedios la bella, que ascendían en vida a los cielos, cual si fueran la Virgen, o en la que la sangre de un asesinado se echaba a correr por las calles, como dotada de vida propia, remontando cuestas y muros, para ir a dar cuenta de esa muerte. La descripción exuberante del mundo rural de la costa colombiana se convertía en una metáfora de una relación del hombre con el mundo cifrada todavía en clave de leyenda, de mito. La literatura latinoamericana se convertía en buque insignia de la literatura en lengua española y, gracias a ella, los lectores de España nos reencontrábamos con nuestra propia tradición literaria. Porque en la prosa de Gabriel García Márquez, además de la musicalidad del habla colombiana y de la presencia de una naturaleza ubérrima y tremenda, late la antigua sabiduría del Siglo de Oro, su música, su deslumbrante uso de la palabra. Con Cien años de soledad se pusieron en circulación dos conceptos que fueron acogidos con gran entusiasmo por la totalidad de la crítica. El primero fue el de «literatura del boom», que nombraba el conjunto de autores latinoamericanos que deslumbraban al mundo. El segundo era el «realismo mágico», con el que se pretendía definir la novedosa mezcla de fantasía y realismo que daba forma a buena parte de esa literatura y, en especial, a la de Gabriel García Márquez. Esta narración que parte de elementos realistas, se interna en una descripción pormenorizadora de los hechos, los personajes y la naturaleza de América, en la que "lo real" convive con "lo mágico". De esta conjunción nace el realismo mágico. El realismo mágico surge en uno de los extremos de lo real, y es allí donde se establece y edifica su narración. Ciertos hechos sorprendentes son tomados como naturales. Los autores de este movimiento eligen los procedimientos neobarrocos para su expresión literaria, ya que consideran que la desmesura de la realidad (reparar hasta en los detalles más insignificantes) y los acontecimientos de Latinoamérica encajan con precisión en los moldes de la artificiosidad y la parodia. Esta relación es tan estrecha que no existe manera de separar esta temática americana de los literarios. Uno de los recursos estilísticos mas usado por García Márquez en esta obra es la hipérbole o la exageración. Haciendo una mezcla entre lo fantástico y lo real utilizando a la hipérbole como nexo de un modo tan perfecto que ya nadie sabe donde están las fronteras de uno y el otro. Es el arte hiperbólico y distorsionado lo que hacen de Macondo un lugar fantástico, donde no cabe destruir la envoltura de su encantamiento y contar su historia así. En Macondo no se puede distinguir entre la realidad y la irrealidad, Macondo es un territorio mágico, donde cualquier cosa puede pasar por otra. Lo maravilloso convive con lo cotidiano y a través de un lenguaje evocador y preciso, es posible hacer vivir lo inverosímil. La construcción imaginaria tiene sus raíces profundas en la realidad americana. Algún tiempo atrás en una entrevista García Márquez reflexionó sobre la hiperbolizacion, y dijo que "lo mágico puede transformarse en lo real con la misma facilidad que lo real en lo mágico (...) no hay un lugar que sea mas real, o mágico, que otro, porque todo puede intercambiarse y todo es parte de la misma realidad total." La historia transcurre en un pueblo llamado Macondo, el cuál fue fundado por José Arcadio Buendía debido a que éste se marchó de Riohacha junto a su esposa, Úrsula Iguarán, por haber matado de duelo a un hombre. Ellos se habían casado a pesar de ser primos, un precedente indicaba que de un matrimonio en el cual hubieran vínculos familiares podía nacer un hijo con cola de cerdo, pero por suerte eso no ocurrió. Tuvieron tres hijos, y así empieza la historia de la familia Buendía, que es la primera generación que comienza por describir Márquez. Luego aparece un personaje llamado Melaquíades, un gitano de múltiples conocimientos intelectuales, y que afirmaba poseer las claves de Nostradamus, razón por la cual le deja escrito a José Arcadio un pergamino, el mismo pasa de por las seis generaciones sin haber sido podido descifrar.Solamente el último Aureliano, luego de que se cumpliera el mito de que el hijo de familiares nacería con cola de cerdo y se lo comieran las hormigas, pudo revelar las claves con que estaba escrito aquel pergamino. Éste contenía nada menos que la historia de la familia ordenada en tiempo y espacio, pero escrita cien años antes. En Cien años de soledad se utiliza una técnica narrativa que recurre a un tono, un espacio y un ritmo novelesco particulares. En conjunto, estos tres elementos permiten que el lector se familiarice con facilidad en la historia. El tono narrativo es claramente definido por una tercera persona o narrador pasivo heterodiegético (externo a la historia), el cual va relatando los acontecimientos sin formular juicios y sin marcar una diferencia entre lo real y lo fantástico. Desde el principio, el narrador conoce la historia y la cuenta en forma imperturbable y con naturalidad, incluso en aquellos episodios en los que se relatan sucesos trágicos. Esta distancia frente a los hechos permite mantener una objetividad del narrador a lo largo de la obra.El espacio novelesco es el universo mostrado por el narrador, en el cual transcurren los acontecimientos. Macondo nace y muere en la obra, en donde se incluyen los personajes y en el cual se observa que todo lo que ocurre externamente es menos denso y consistente dentro del relato.Cabe decir, que el mensaje de esta historia es muy claro pero a la vez complejo, el mundo en sus orígenes era un mundo de paz y tranquilidad pero, con el trascurso de los años se va destruyendo con la tecnología. Cuando el gobierno y la autoridad, quien antes era Jose Arcadio Buendía, tratan de organizar el pueblo traen consigo la destrucción de sí mismos y lo único que logran es que aquel pueblo que alguna vez era el paraíso y la tranquilidad de muchos se convierta en el infierno y ruinas de todos.Podemos afirmar esto, cuando se dice que nadie había muerto en Macondo pero desde que la disputa entre liberales y conservadores llega y la fuerza militar aparece Macondo se ve envuelto en un caos de matanza total.Finalmente el ritmo narrativo le imprime a la historia un dinamismo que se complementa con el tono. En pocas palabras el narrador cuenta muchas cosas, condensando la información y mostrando los detalles esenciales de la historia. Cien años de soledad puede ubicarse en la historia de Colombia entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX, época claramente reconocida por las guerras civiles que enfrentaron a los nacientes partidos liberal y conservador que debatían las ideologías de régimen federalista y centralista en el país. Durante la Regeneración, el presidente Rafael Núñez promulga la constitución de 1886, la cual establece un régimen centralista en materias principalmente política y económica, iniciando por entonces la república conservadora (que se prolonga hasta 1930) y teniendo como principal detractor a Rafael Uribe Uribe, quien lidera la guerra civil de 1895 y la Guerra de los Mil Días entre 1899 y 1902, la cual se termina con la firma de los tratados de paz de Neerlandia y Wisconsin.

domingo, 11 de enero de 2009

William Faulkner: El ruido y la furia (la técnica del libre fluir de la consciencia)

Publicada en 1929, su título lo toma Faulkner de un verso de Macbeth: "La vida no es mas que una sombra (...) un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que nada significa!" Suele decirse de esta gran novela que “refleja la decadencia de una familia sureña, los Compson, compuesta por un hermano suicida, una hermana desaparecida, un hermano idiota y otro solterón, violento, racista y avaricioso. Todos hijos de un padre alcohólico y una madre histérica e hipocondríaca”. Ese es el retrato que bien pudiéramos haber encontrado sobre la repisa de una consola decimonónica sobre la que aún permaneciera un búcaro de flores secas. No dice mucho más. Sólo si encontramos un narrador como William Faulkner, podríamos entender los rictus de tristeza, inocencia, desesperación… de los personajes allí retratados. Y aunque él nos dice que nunca pudo contar bien la historia, al final del relato los personajes del retrato, que son quienes se han puesto a hablar, se nos muestran despegados de su autor, mostrando sus diferentes puntos de vista y expresando sus sentimientos desde el desgarro de sus miserias.Tal vez el acierto del narrador haya sido ese: el darnos a conocer a los personajes desde ellos mismos, son los retratados los que expresan sus sentimientos con toda su crudeza. La novela está dividida en cuatro partes y cada una se desarrolla en un día determinado: el 7 de abril de 1928 sucede para Benjamín, (Benjuí), retrasado, con capacidad para saber lo que sucede a su alrededor pero no por qué. Así, hay una voz aparentemente caótica en lo que se refiere al tiempo, al orden de los acontecimientos, pero no en cuanto a los sentimientos. Es un ser dependiente de los olores, los colores: del fuego, de la hierba…, de las voces de las gentes que le rodean, gentes a quien ama; son impulsos primarios. Y a través de sus llantos, sus expresiones inconexas, sus visiones de una realidad que nos transmite cuarteada y difusa, pero tierna e inocente, se nos da con todo su primitivo patetismo. El 2 de junio de 1910, sucede para Quentin. Es un ser acabado, en cuya alma se esconde el pecado. Sin embargo, el lector le percibe como el depositario de la memoria histórica de la familia e incluso del Condado en donde viven. Jason -para quien se reserva el 6 de abril de 1928- es visceral, irascible, y tan caótico como Benjuí, pero su caos es distinto, no se engendra en la ineptitud, sino en la ira. El cuarto periodo -8 de abril de 1928- corresponde al narrador omnisciente, es decir, el propio Faulkner. Existe consenso entre la crítica literaria en lo relativo a considerarla entre una de las grandes novelas norteamericanas. La fuerte aceptación de la novela esta debida en gran medida a la técnica de su construcción: la asombrosa habilidad de Faulkner de recrear literariamente los rasgos de la mente humana, incluso de las más anormales. En este sentido constituye un importante aporte al desarrollo de la técnica conocida como libre fluir de la conciencia. El tratamiento y representación que Faulkner dio al tiempo en esta novela fue saludado, en su tiempo como revolucionario. Faulkner sugiere que el tiempo no es una constante u objetivamente una entidad, y que los humanos pueden interactuar con él en una gran variedad de formas. Benjy no tiene conciencia del tiempo y no puede distinguir entre pasado y presente.. Quentin, en contraste está atrapado en el tiempo, incapaz de de moverse más allá de las evocaciones de ese pasado. En un intento por asir el tiempo fugitivo y los recuerdos de la filosofía de vida de su padre, rompe el reloj que ha heredado de aquel. A despecho de su hermano, Jason no se preocupa por el pasado. El está obsesionado por el presente y por el futuro inmediato. Para Jason el tiempo solo para usarlo en su provecho personal y no puede ser desperdiciado. Dilsey es quizás el único personaje que está en paz con el tiempo. A diferencia de los Compson quienes tratan de escapar del tiempo o de aprovecharlo en su beneficio, Dilsey comprende que su vida es sólo una partícula en el implacable transcurso del tiempo y de la historia.

Aldous Huxley: Un mundo feliz (una novela futurista)

Con uno solo de sus libros Un mundo feliz, Aldous Huxley logró zarandear a varias generaciones. De todos los mundos posibles, optó por el más triste, desesperanzado y amargo y, sin embargo, lo llamó feliz. De todas las formas que se conocen para olvidar y exaltar la imaginación, eligió la más devastadora, aunque se oculte tras distintos y llamativos nombres –serotinina, LSD, mescalina...-. En todos sus libros, volcó su inquietud por las relaciones humanas, por las religiones orientales, por los efectos de las drogas sobre el sistema nervioso. Cuando UN MUNDO FELIZ (A BRAVE NEW WORLD, 1932) fue publicada; su autor, Aldous Huxley (1894-1963) tenía una reputación ganada entre la comunidad literaria del Reino Unido. Huxley principiaría su labor creativa seducido por el encanto de la poesía (su primer libro, THE BURNING WHEEL, 1916, nunca traducido al español, es una colección de poemas) Sin embargo, pronto los menesteres del periodismo cultural terminarían decantando sus desvelos hacia los campos del ensayo y la novela. La alegre década de los años veinte le brindaría el contexto para ubicar la acción de sus novelas primigenias (LOS ESCÁNDALOS DE CROME, 1921; DANZA DE SÁTIROS, 1923; y CONTRAPUNTO, 1928) En las páginas de estos libros Huxley revelaría una estimable capacidad para la sátira y la reflexión, características bastante usuales entre los escritores anglosajones. UN MUNDO FELIZ, la cuarta novela compuesta por el autor, se encuadra en la tradición de las narraciones utopistas; sin embargo, y de alli la paradoja del título, Huxley plasma una realidad en la cual la felicidad se deriva de una parafernalia científica concebida para ahuyentar las tribulaciones de una masa ciudadana organizada según un sistema de castas regulado genéticamente. En efecto, el texto de Huxley, constituye una acerba crítica contra el cientificismo considerado como la panacea del pleno desarrollo. En lugar de esto el libro vislumbra el oscuro advenimiento de una utopía malsana que cancela el universo emocional de los individuos en aras de una arcádica estabilidad que conserve el bienestar alcanzado por la comunidad. La contraparte de esta sociedad atrapada en la burbuja de la lujuria y el consumismo, representado por personajes tan neuróticos como Bernard Marx y Lenina Crowne, es la Reserva para Salvajes de Malpaís. De ese apartado lugar proviene John, el Salvaje, un individuo semiculto moldeado según los cánones de las culturas más primitivas. Buena parte de la novela registra las patéticas reacciones que a John le inspira la pervertida idiosincracia de una civilización adicta a la disipación extrema. Hacia el final, John, incapaz de soportar la distorsión de los valores que lo habían formado, se autoelimina ante la cándida mirada de los pueriles ciudadanos de aquel mundo. Las claves de lectura de esta fábula premonitoria nos remite a desconfiar de los logros de la revolución científico-técnica como base de un progreso ilimitado para la especie humana. La mayor parte de los críticos, incluido el propio Huxley, ha comparado esta novela con "1984", de George Orwell. Ambas obras constituyen un ejercicio de proyección futurística. La diferencia, sin embargo, está en lo referente a los modelos de control: el mundo de Orwell está basado en la fuerza y la coerción y el de Huxley en el ocio y la diversión. Mientras Orwell hace una proyección del comunismo soviético de su época, Huxley proyecta hasta sus últimas consecuencias la sociedad liberalcapitalista en la que le tocó vivir.

sábado, 10 de enero de 2009

Mijaíl Bulgákov: El maestro y Margarita

"... El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov, escrita entre 1929 y 1940, año de su fallecimiento, reelabora el tema fáustico y lo convierte en una novela sobre el bien. En Bulgákov se cumple por completo la presentación que hace de sí mismo el Mefistófeles de Goethe: "Soy una parte de aquella fuerza que siempre quiere el mal y siempre practica el bien La novela se desarrolla en tres escenarios. El primero es Moscú en la década de 1930, ciudad que recibe la visita de Satán disfrazado como Vóland (Воланд), un misterioso mago de origen incierto que llega acompañado de su asistente, Fagotto (Фагот, "fagot" como el instrumento musical), un travieso gato parlante llamado Beguemot (Бегемот, un subversivo Gato con Botas), un sicario colmilludo de nombre Asaselo (Азазелло, evocación de Azazel), la pálida Abadonna (Абадонна, que sugiere el nombre de Abadón) cuya mirada provoca la muerte y Guela (Гелла). Este grupo causa estragos en la élite literaria y su sindicato, el MASSOLIT, cuya privilegiada sede con restaurante Casa de Griboyédov es frecuentada por corruptos arribistas y sus mujeres (tanto legítimas como amantes), burócratas y aprovechados y, de modo más general, escépticos y descreídos del espíritu humano tal y como Bulgákov lo entiende. El comienzo del libro presenta una lucha entre el descreído jefe de la burocracia literaria, Berlioz (Берлиоз), y un caballero extranjero que defiende las creencias y revela sus poderes proféticos (Voland). Es testigo del encuentro el joven y entusiástico poeta moderno, Ivan Bezdomny (Иван Бездомный, cuyo nombre significa "sin hogar"), cuya conversión gradual de "moderno" a "tradicional" y rechazo de la literatura (como Tolstoi o Sartre) ofrece una narrativa unificadora y una curva de desarrollo ideológico a la novela. En una de sus facetas, el libro es un Bildungsroman que tiene a Iván como centro. Su vano intento de perseguir y capturar a la "banda" y advertir a los demás sobre la naturaleza misteriosa y maligna de la misma conduce al lector a otros escenarios, como el manicomio al que Iván va a parar. En ese lugar sabemos del Maestro, un autor amargado al que el rechazo de su novela histórica sobre Poncio Pilatos y Cristo ha conducido a una desesperación tal que quema su propio manuscrito, volviendo la espalda al mundo "real", incluida su devota amada, Margarita (Маргарита). Los capítulos más importantes de la primera parte de la novela cuentan con otra obra maestra de lo cómico – El espectáculo ofrecido por Satán en el teatro de variedades, satirizando la vanidad, avaricia y credulidad de los nuevos ricos – y con la toma y ocupación del apartamento de Berlioz por parte de Voland y su banda. Finalmente, en la segunda parte, nos encontramos con Margarita, la amante del Maestro, que representa la pasión humana. Recibe una oferta de Satán, que acepa, conviertiéndose en bruja de poderes sobrenaturales la noche de su baile de medianoche, o Noche de Walpurgis, que coincide con la del Viernes Santo, uniendo los tres elementos del libro, ya que la novela del Maestro trata de la misma luna llena primaveral en la que el destino de Cristo es sellado por Pilatos, siendo crucificado en Jerusalén. El segundo escenario es la Jerusalén de Poncio Pilatos, descrito por Vóland en su conversación con Berlioz ("Estuve allí") y del que se hacen eco las páginas de la rechazada novela del Maestro. El acontecimiento es el encuentro entre Poncio Pilatos y Yoshúa Ga-Nozri (Jesús de Nazaret), su reconocimiento de que existe una afinidad entre ambos, y su reluctante aunque resignada y pasiva entrega a aquellos que querían matarlo. Existe una relación compleja entre Jerusalén y Moscú a través de la novela, a veces polifónica y a veces como un contrapunto. Los temas de cobardía, confianza, traición, apertura intelectual, curiosidad y redención son prominentes. El tercer escenario es aquel en el que Margarita sirve de puente. Tras aprender a volar y a controlar sus desatadas pasiones (no sin vengarse de los burócratas literarios que condujeron a su amado a la desesperación) y tomando a su criada Natasha con ella, se introduce desnuda en el mundo de la noche, vuela sobre los bosques y ríos de la Madre Rusia, se baña, y purificada vuelve a Moscú como anfitriona del gran baile de primavera de Satán. A su lado, da la bienvenida a las oscuras celebridades de la Historia humana mientras brindan por la apertura de las fauces del Infierno. Sobrevive este aquelarre sin destruirse, sostenida por su por su inquebrantable amor al Maestro y su inmutable aceptación de la oscuridad como parte de la vida humana. Es premiada por su dolor e integridad. A la oferta de Satán se añade la de concederle su más ferviente deseo. Margarita elige liberar al Maestro y vivir con él en la pobreza y el amor. En un irónico final, ni Satán ni Dios creen que eso es un tipo de vida adecuado para la buena gente y la pareja se va de Moscú con el Diablo, mientras sus cúpulas y ventanas arden en el crepúsculo del Domingo de Pascua. La narrativa es brillante en el hecho de que Bulgákov emplea estilos completamente diferentes en las diferentes secciones. Los capítulos de Moscú, que afectan al mundo más "real e inmediato", están escritos con un ritmo más vivo y un tono como de farsa, mientras que los capítulos de Jerusalén – las palabras en la ficción del Maestro – están escritos en un estilo hiperrealista. El tono de la narración cambia libremente de la jerga de los burócratas soviéticos al impacto visual del cine negro, de sarcástico a inexpresivo o lírico, según mandan las escenas. A veces la presentación se realiza desde la perspectiva de una voz omnisciente, a veces como si el lector fuera parte de la escena. Decenas de personajes están en el centro de las escenas en diferentes ocasiones (un reconocimiento al espíritu colectivo ruso que agradaría a Tolstoi), y las figuras son memorables por su significado más que por el lugar que ocupan en la novela. Es vertiginosa y desvergonzadamente escénica."

Antonio Ros de Olano: El doctor Lañuela y otros cuentos estrambóticos.

Menéndez Pelayo consideró a Antonio Ros de Olano como precursor de los simbolistas y de los decadentistas. En su obra se aprecian vínculos con las de Quevedo, Valle Inclán, Edgar Allan Poe y Hoffman al crear una literatura dolorosa, en la que todas las sensaciones se agudizan. Su gran amigo, José de Espronceda, le dedicó la obra El diablo mundo. A contracorriente de la estrechez de escritores moralistas, maestros del folletín o del cuadro de costumbres, Antonio Ros de Olano (1808-1876) es sustantivamente un «raro» cuya anacronía supera con creces la mera adscripción a su tiempo. En la sustantividad narrativa de lo estrambótico —lo inusual, extravagante, irregular y sin orden— encuentra Ros de Olano la visión y la forma que mejor se acomodan a su prosa «no realista». Una simple ojeada a las fechas de publicación de sus obras más significativas —sus tres relatos «fantásticos » dados a la estampa en 1841, El ánima de mi madre, La noche de máscaras y El escribano Martín Peláez, su parienta y el mozo Caínez; la surreal novela titulada El doctor Lañuela (1863); los dos cuentos adjetivados como«estrambóticos», Maese Cornelio Tácito. Origen del apellido de los Palomino de Pan-Corvo (1868) e Historia verdadera o cuento estrambótico, que da lo mismo (1869); el extraño memorial autobiográfico Jornadas de retorno escritas por un aparecido (1873); o, en último término, sus Episodios militares (1884) sobre la primera guerra carlista (1833-1840) y la guerra de África (1860), escenas realistas donde predomina el apunte documental y autobiográfico propio de su condición de general del ejército—, prueba que Ros de Olano simultaneó estos dos gustos, la actitud irracionalista del género fantástico o estrambótico y la poética realista, «durante toda su obra literaria, aunque su proyección concreta sobre los temas y estilo cambiara con el paso del tiempo. Los cambios más visibles se observan en el desplazamiento de los temas románticos típicos hacia la descripción del sentimiento subjetivo (utilizando la perspectiva del recuerdo y la nostalgia en las extrañas memorias Jornadas de retorno escritas por un aparecido,en el caso más relevante) y también en el nuevo planteamiento de los cuentos no realistas, que significativamente su autor ya no considera fantásticos, sino estrambóticos, y donde el lenguaje cobra una importancia decisiva». Antonio Ros de Olano, relegado a un papel secundario en todas sus empresas (no fue un Espartero ni un Olózaga, como tampoco fue un Espronceda), no deja sin embargo de ser un segundón descollante y verdaderamente único. Tiene algo de precursor: del surrealismo y el non- sense hispánicos, del fluir de conciencia, de la exigencia sobre el lector activo y despierto... consecuencias al fin y al cabo de una hipersensibilidad romántica con la que no dejó jamás de ser coherente, e incluso agudizó cuando el romanticismo en España no era ya más que una grandilocuencia domesticada. Como pionero, en fin, el general Ros de Olano es de aquellos que merecerían alguna reedición de sus obras a la que se diera cierta publicidad, o tal vez la convocatoria de un premio de narrativa con su nombre, a ser posible de literatura fantástica y surreal. Peores nombres se reivindican a diario. http://cvc.cervantes.es/obref/aih/pdf/10/aih_10_2_052.pdf http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Ros_de_Olano http://209.85.229.132/search?q=cache:n9pXM9_hGdwJ:portal.artelatino.com/foros/antonio-ros-de-olano-por-francisco-arias-solis+antonio+ros+de+olano+cuentos+estramboticos&hl=es&ct=clnk&cd=3&gl=es&lr=lang_es http://es.wikisource.org/wiki/Antonio_Ros_de_Olano#Cuentos http://www.revistafabula.com/documents/22prendesManuel.pdf