jueves, 26 de febrero de 2009

G.K. Chesterton: El hombre que fue Jueves (un íncubo)

"... El hombre que fue Jueves, una de las novelas más populares del escritor y polemista británico G.K. Chesterton,(1874-1936) pertenece a una variedad literaria peculiar. Aunque su revestimiento externo es el de una ingeniosa trama policiaca, donde el suspense y la sorpresa juegan un papel destacado, la crítica ha creído ver en esta obra una novela de tesis; también una fantasía policiaca, un relato onírico, o un panfleto político. El fino sentido del humor de Chesterton lanza sus venablos envenenados contra la filosofía de Schopenhauer, encarnada en el profesor de Worms, contra el pensamiento de Nietzsche o la ideología anarquista emergente de su tiempo. Según Chesterton, se trataba de un nuevo tipo de novela, una historia en la que se tipifican pensamientos modernos, pero no con argumentos, sino con incidentes simbólicos: una comedia alegórica. Su proverbial ingenio le permitió contar dos historias a la vez: una entretenida y superficial, y otra trascendente y enigmática, vinculando los acontecimientos del relato con versículos bíblicos, aunque fue lo suficientemente inteligente para que este mensaje no ahogase la historia: prefirió que la liviandad y el sentido del humor primasen ante cualquier otra consideración al narrar las aventuras del detective y poeta Gabriel Syme en su cruzada fantástica contra una conspiración anarquista, en un Londres emblemático, la ciudad del fin de los días, un enorme Leviatán en el que se libra la batalla definitiva entre el Bien y el Mal. Gabriel Syme, el protagonista de El hombre que fue Jueves (1908), es un poeta, empleado de Scotland Yard, que descubre una gran conspiración contra la civilización encabezada por un grupo anarquista cuyos miembros usan como nombres clave los días de la semana. A fin de evitar sus acciones terroristas, Syme se une a ellos como Jueves y trata de averiguar la verdadera identidad de su perverso líder Domingo. A Chesterton le encantaban las paradojas, y de hecho esta novela es una paradoja en sí. Con un ritmo fluido y un estilo narrativo asombroso, el enjambre de conspiraciones, traiciones y demás elementos de intriga, Gabriel Syme va descubriendo que todos los demás “días” son a su vez infiltrados en el grupo terrorista, todo ello en medio de un pensamiento ambiguo sobre los deseos del pueblo, que se mueve entre la quimera de la anarquía y la resignación ante la arbitrariedad del gobierno. Borges, su sorprendente y rendido admirador nos dice: “En sus escritos quedan huellas pictóricas marcadas. Sus personajes acostumbran entrar a escena como actores y sus paisajes vivamente esbozados se fijan en la memoria. Chestertón vivió unos años impregnados de melancolía a los cuales se refiere con la definición fin de siècle. De este tedio imposible de eliminar lo salvan Whitman y Stevenson. Con todo, algo permaneció adherido a él, perceptible en su gusto por lo horrendo. El hombre que fue Jueves, su novela más famosa, tiene el subtítulo ‘Un íncubo’. Podría haber sido Poe o tal vez un Kafka; pero el prefirió –y le estamos agradecidos por su opción– ser Chesterton y optó valerosamente por la felicidad o simuló haberla encontrado. Pasó de la fe anglicana a la católica, basada, según él, en el buen sentido. Infirió que lo extraño de dicha fe está en armonía con lo extraño del universo, así como la peculiar forma de una llave se adapta perfectamente a la forma especial de una cerradura. En Inglaterra, el catolicismo de Chesterton perjudicó su fama, ya que la gente insiste en reducirlo a mero propagandista católico. Lo fue innegablemente, pero también fue un hombre de genio, un gran prosista y un gran poeta. La literatura es una de las formas de la felicidad; tal vez ningún escritor me ha dado tantas horas felices como Chesterton”.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Carson McCullers: Reflejo en un ojo dorado

"...Tras el éxito obtenido con El corazón es un cazador solitario a la temprana edad de veintitrés años, Carson McCullers (1917-1967), escandalizó a la opinión pública americana con Reflejos en un ojo dorado, abordando, en esta su segunda novela, temas como la homosexualidad, la infidelidad o la desolación en el contexto de una intachable institución del ejército americano durante la década de los treinta. La crítica suele situar a Lila Carson Smith, más conocida por su nombre de pluma, Carson McCullers, a mitad de camino entre William Faulkner y Truman Capote. Como aquél, McCullers nos propone la decadencia del Sur estadounidense mediante el retrato de sus miserables protagonistas; como éste, no puede dejar de sentir cierta ternura por sus personajes. Su obra, reducida a cuatro novelas y un par de colecciones de relatos, nos muestra un mundo desolador poblado por sordomudos, mirones, niñas que buscan refugio en su fantasía, homosexuales y viragos. En “Reflejos en un ojo dorado” se entrelazan las historias de varios personajes que habitan en una base militar. Por una parte, el soldado Ellgee Williams, un hombre desolado, solitario, que vaga por la vida sin rumbo y cuyo destino sólo puede ser trágico. Por otro, su superior, el capitán Penderton, otro personaje desvalido, triste, desconcertado, casado con Leonora, mujer de carácter fuerte que mantiene una relación con uno de sus amigos en la base, el comandante Morris Langdon, hombre decidido y viril, cuya enfermiza esposa, Alison, desequilibrada por completo, le desprecia por sus engaños. En este ambiente enfermizo y preñado de mentiras, secretos y traiciones se fraguará una historia de celos, de amor y de muerte. La prosa rabiosamente lúcida que recorre Reflejos en un ojo dorado, convierte esta novela brutal en mucho más que la historia de un crimen: es un microcosmos, el espejo de los fantasmas interiores que pueblan la mente de los personajes de Carson McCullers, y una de las más acabadas muestras del arte de esta escritora excepcional." Esta reseña es extracto y compendio de otras que se relacionan: http://www.revestidos.es/content/view/21/2/ http://www.solodelibros.es/18/04/2006/reflejos-en-un-ojo-dorado-carson-mccullers/ http://www.carson-mccullers.com/html/refl.html http://209.85.229.132/search?q=cache:4_8v7D-4w8cJ:www.atlantisjournal.org/Papers/v9%2520n1%25202/v9%2520n1%25202-8.pdf+carlson+mccullers&hl=es&ct=clnk&cd=17&gl=es&lr=lang_es http://aquileana.wordpress.com/2008/10/29/carson-mc-cullers-reflejos-en-un-ojo-dorado/ http://es.wikipedia.org/wiki/Carson_McCullers http://209.85.229.132/search?q=cache:41RWkhQbd64J:www.papelenblanco.com/2007/02/19-carson-mccullers-reaparece-en-la-escena-editorial+mccullers+ojo&hl=es&ct=clnk&cd=33&gl=es&lr=lang_es http://www.elmundo.es/elmundolibro/2002/02/10/anticuario/1013112952.html

Leonardo Sciascia: El mar color del vino ( la pasión por Sicilia)

"... “Il mare colore del vino” forma parte de una colección de cuentos del escritor siciliano Leonardo Sciascia, escritos entre 1959 y 1972 y recopilados para su publicación por el mismo autor en 1973. La composición de estos cuentos, por tanto, acompañó la obra literaria de Sciascia, desde cuando se dedicaba a escribir “Il giorno della civetta”, hasta la publicación de “Il contesto”. Los cuentos que componen el volumen tienen en común con las obras más extensas el estilo controlado y la evidente pasión de Sciascia por su tema casi exclusivo: Sicilia Novelista siciliano, al igual que Pirandello y Bufalino, nació en Racalmuto en 1921 y murió en Palermo en 1989. Cultivó principalmente la novela policíaca, pero transformó el género tal y como Faulkner había hecho en Santuario, al introducir elementos de la tragedia griega en la novela negra. Sciascia, a través de sus obras más conocidas como El contexto, Todo modo o El caballero y la muerte, utiliza el género policíaco para denunciar las trampas y maquinaciones del fascismo. No se trata exclusivamente del fascismo que le tocó vivir en su infancia, sino del “eterno fascismo italiano” que late detrás de la Mafia, la Iglesia, las Razones de Estado, la Democracia Cristiana, el Partido Comunista, o las Brigadas Rojas.
“Il mare colore del vino”es el relato de un viaje en tren, de Roma a Catania, hecho por el ingeniero Bianchi, un italiano del norte, que no había estado nunca en Sicilia, y que se encuentra en el mismo compartimiento con una familia siciliana y con una chica que viaja con ellos. Todos los personajes están claramente delineados y caracterizados: la pareja de maestros sicilianos, que no paran de hablar y de importunar al viajero que ocupa su mismo compartimiento; los niños descarados y siempre en movimiento; la joven, reservada y tímida, pero al mismo tiempo aguda observadora; el ingeniero amable y atento, que analiza con agudeza y verdadero interés la realidad siciliana que se desvela ante sus ojos. El pretexto del viaje permite al autor presentar una visión crítica de la sociedad de la época, tocando temas muy frecuentes en sus obras, como la corrupción de los políticos y funcionarios públicos, la mafia, la ceguera de la sociedad siciliana ante esta realidad, las desigualdades sociales, culturales y económicas entre norte y sur y el pesimismo de los sicilianos, entre otros. En algunos casos narrador y protagonista parecen confundirse, y el narrador renuncia a su posición omniscente para expresar sus opiniones a través del protagonista. Pero incluso cuando mantiene su posición de narrador omniscente, el relato parece filtrado por el punto de vista del protagonista. En otros casos la focalización del narrador pasa por el punto de vista de la joven siciliana, que representa la visión de los jóvenes, mas realistas y conscientes que sus padres, pero aún muy ligados a usos, costumbres y modos de interpretar la realidad heredados de sus mayores. A estas visiones se contrapone la que el autor atribuye a sus típicos personajes sicilianos, al mismo tiempo pesimística y soñadora, ciega ante la evidencia, y amargamente consciente de los males que afligen a esta región. En esta obra esta visión está representada por dos personajes: un padre de familia, maestro de escuela, que había sido, por su propria admisión, partidario de la independencia de Sicilia, y por su esposa, también maestra, religiosa y atenta a las convenciones sociales. El cuento es un claro ejemplo de texto marcadamente regional: Sciascia reproduce en ésta como en otras obras el ambiente siciliano a través de las situaciones narradas, de la caracterización de los personajes y, sobre todo, de la elección de una variedad lingüística regional, diseminada de términos dialectales y de verdaderos calcos léxicos y sintácticos del dialecto siciliano. " Es extracto y compendio de otras reseñas que se relacionan: http://es.wikipedia.org/wiki/Leonardo_Sciascia http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2003/junio/29-junio-2003/cultural/cultural7.html http://www.ucm.es/info/especulo/numero32/ilmarevi.html http://www.articlearchives.com/154273-1.html http://auladefilosofia.blogspot.com/2008/02/matteo-collura-sciascia-el-maestro-de.html.

martes, 24 de febrero de 2009

Marguerite Yourcenar: Memorias de Adriano (la poesía de la historia)

"... Memorias de Adriano (en francés: Mémoires d'Hadrien) es una novela de la escritora belga Marguerite Yourcenar que describe la vida y la muerte del emperador romano Adriano. El libro fue publicado en Francia en 1951, y fue un éxito inmediato, con una gran alabanza de la crítica. El verdadero Adriano escribió una autobiografía, pero se ha perdido. El libro tiene la forma de una epístola al primo de Adriano y su eventual sucesor "Marco" (Marco Aurelio). El emperador medita acerca de sus triunfos militares, el amor en la poesía y la música, y su pasión por su amante Antínoo, todo de una manera no inconsistente con la "melancolía del mundo antiguo" a la que aludió Gustave Flaubert. Yourcenar anotó en su postscritptum "Carnet de note" a la edición original que escogió parcialmente a Adriano como personaje central de la novela pues vivió en un periodo de tiempo en el que no se creía en los dioses romanos, y en que el cristianismo todavía no se había establecido. Esto le intrigó por sus obvios paralelos con su propio mundo de la postguerra europea. Escrita tras la meticulosa investigación que toda novela histórica merece, Memorias de Adriano es una profunda reflexión sobre la vida y el destino del ser humano, además de una autobiografía novelada del emperador romano, bajo la forma de cartas escritas por éste a su sobrino. Cuando Marguerite Yorcenar gestaba la novela, se topó como ella misma explica, con una frase de Flaubert que la impresionó y le iluminó: "Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que solo estuvo el hombre". El libro es el autorretrato de un hombre sabio que al final de su existencia y ante la inminencia de su muerte que asume con serenidad, rememora su vida. Es la historia de un emperador romano culto y sensible, libre y solitario, que intentó hacer un mundo mejor. Y a través de esa biografía, la escritora parece intentar hallar en la antiguedad clásica las claves de las tragedias contemporáneas. Sueña, a través de él, con un hombre de Estado ideal, capaz de estabilizar la tierra, y construir su felicidad como una obra maestra. Con él comparte Marguerite una sabiduría inspirada de las doctrinas orientales que consiste en prepararse para la muerte con "los ojos abiertos". En Memorias de Adriano queda de manifiesto el estilo literario de Marguerite Yourcenar: Una prosa de sublime aliento poético puesta al servicio del conocimiento de las civilizaciones antiguas y de la historia, y su afán por comprender las motivaciones humanas. Como novela histórica Memorias de Adriano contaba con antecedentes en las letras galas: Le lion devenu vieux, de Jean Schlumberger publicada eu 1928 o Le livre de raison d'un roi fou, 1947, de A. Fraiquenau. Yourcenar imagina al emperador Adriano, viejo y enfermo, escribiendo sus memorias para Marco Aurelio, quien después sería emperador filósofo, entonces joven heredero del Imperio. La historia real de Adriano, romano nacido en España que acertó a dar a Roma medio siglo de paz e imponer precisas medidas económicas, culto y viajero, lúcido y fiero, apasionado por los ritos extranjeros y sobre todo por Antínoo, el esclavo que muere joven y a quien el emperador diviniza, parece reconstruirse a través de la erudición que se respira en la novela. Margarita Yourcenar ha querido que dos apéndices acompañaran al relato propiamente novelesco. El primero, titulado "Cuadernos de notas a las Memorias deAdríano" (14), está constituido por una serie de pequeños fragmentos relatados en primera persona, en los que se cuentan numerosos pormenores referentes a la elaboración de la novela. El segundo, con el título de "Nota", es efectivamente una nota explicativa de las fuentes de la narración. Hay que advertir que es al testimonio de un clásico francés, Racine, al que la autora invoca para explicar al lector que las modificaciones respecto a las fuentes de personajes o circunstancias históricas que el texto presenta siguen ya un hábito emprendido por el clásico Racine, el de aclarar la historicidad o ahistoricidad de los personajes. La "Nota" en primer término, aclara las modificaciones de los "actores" de la narración, señalando lo que son fuentes históricas y lo que se debe a la invención. Inmediatamente, sin embargo, va a detenerse y relatar las fuentes escritas utilizadas. Las dos principales son la del historiador griego Dion Casio, que en su Historia Romana dedica unas cuantas páginas al emperador, solo cuarenta años después de su muerte, y la del cronista latino Espartiano, uno de los redactores de la Historia Augusta, que escribió un poco más de un siglo después su Vita Hadriani, uno de los mejores textos de la colección, y su Vita Aelii Caesaris, obra de menos envergadura, que presenta una imagen superficial del hijo adoptivo del emperador. Además de estas fuentes primordiales, se ha servido M. Yourcenar de un cierto número de obras auténticas: correspondencia administrativa, fragmentos de discursos, datos en inscripciones, decisiones legales transmitidas por jurisconsultos, poemas mencionados por los autores del tiempo, como el ilustre, "Animula, vagula, blandula", cartas, aunque algunas de ellas sean de una discutible autenticidad. También ha recurrido a las menciones que de Adriano o de su entorno hacen los escritores que se refieren a este período. Así, recuerda los datos que proporcionan Ateneo, Aulo Gelio y Filóstrato sobre los sofistas y los poetas de la corte imperial. Para la descripción del dolor de Adriano por la muerte de Antínoo, M. Yourcenar declara haberse inspirado en los historiadores que se acaban de citar, pero también en ciertos pasajes de los Padres de la Iglesia, que lo reprobaban, ciertamente, pero que a la vez ofrecían puntos de vista humanos. El Panegírico de Roma, del sofista Elio Antístenes, dice haberle servido para el bosquejo del Estado ideal que el emperador describe en sus memorias. Para los pasajes de la novela que se refieren a la guerra de Palestina se ha servido de un libro enormemente utilizado en la Edad Media y en el Humanismo, la Historia Eclesiástica, de Eusebio de Cesarea, más de algunos datos, de carácter legendario, leídos en el Talmud. Los museos, los datos proporcionados por los arqueólogos le han servido, así como los estudios de historiadores posteriores. A este respecto cita especialmente los capítulos que León Homo, en su obra sobre El alto Imperio Romano, dedica al emperador. Todo este saber que por "Cuadernos de notas" conocemos, un saber apasionado, lo va a poner al servicio de un significado, el que dio origen a la escritura de la novela, y que es, además, el que contiene el mensaje mas profundo en relación con lo que Margarita Yourcenar entiende por "espíritu europeo" encarnado en la época a la que alude y en el emperador protagonista de la historia." Esta recensión es extracto y compendio de otras reseñas que se relacionan: http://www.elmundo.es/esfera/ficha.html?27/esf924253094 http://www.leergratis.com/libros/memorias-de-adriano-marguerite-yourcenar.html

lunes, 23 de febrero de 2009

José Lezama Lima: Paradiso (la estética de lo intuitivo)

"... Paradiso fue la única novela publicada por José Lezama Lima (1912-1976) . La aparición, en 1966, de "Paradiso" suscitó la entusiasta y admirativa respuesta de un selecto grupo de críticos y escritores. Para Julio Cortázar, en sus instantes más altos la novela es "una ceremonia, algo que preexiste a toda la lectura con fines y modos literarios... Una obra así no se lee; se la consulta, se avanza por ella línea a línea, jugo a jugo, es una participación intelectual y sensible tan tensa y vehemente como la que desde esas líneas y esos jugos nos busca y nos revela". Mario Vargas Llosa sitúa la novela entre "las más ambiciosas, válidas y renovadoras de la literatura moderna" y la cataloga - junto con "Finnegans Wake", "Bouvard y Pécuchet" y "El hombre sin cualidades" - entre los libros que responden a una tentativa imposible "por la desmesurada, vertiginosa voluntad que manifesta de describir íntegramente, en sus vastos alineamientos y también en sus más recónditos detalles, un universo fraguado de pies a cabeza por un creador de imaginación ardiente y alucinada y una sensibilidad especial". Esta obra compleja, océanica y barroca representa la suma de una lenta labor de elaboración que se prolongó a lo largo de gran parte de la vida de Lezama Lima, hasta entonces conocido únicamente por su excepcional talento como poeta y ensayista. El hilo argumental de "Paradiso" - La infancia y juventud de José Cemí - Tiene una evidente raíz autobiográfica y sirve de base para la construción de un mundo poético en el que la realidad, el mito y la fantasia logran, bajo el denominador común de una asombrosa erudición, un perfecto entramado, cuya unidad refuerza un magistral dominio de la lengua. Paradiso es una novela poética, cuyos antecedentes están en la propia poesía de Lezama. En prosa resume su cosmos poético, estrechamente vinculado a su concepción del mundo, y a su visión del hombre en su formación y despliegue, en sus orígenes; en su pasado. "En Paradiso no se busca lo histórico concreto. Se busca recrear el pasado; pero siempre a través del recuerdo, de esa memoria afectiva que es la que guía el orden en que aparecen estructuradas las vivencias y recursos del autor". Su personaje central –protagónico- José Cemí – encarna la búsqueda lezamiana. "José Cemí no es más que un poeta que busca la verdad.- podríamos decir, la sabiduría a través de la poesía, en tanto libertad absoluta- .Y Paradiso es la historia de ese personaje, y de su familia, y de sus amigos, y de las solicitaciones que le hace la realidad", de sus aprehensiones sensoriales, sentimentales y ancestrales que le trasmite su madre y el destino que le ha fijado: Tu destino es contar la historia de tu familia".La novela no soslaya totalmente la historia, pero no la asume de frente. Aparece sólo en aquellos que tiene que ver con el aprendizaje vital", es decir, poético, a través de recuerdos, imágenes. Los motivos históricos se subordinan a ello. "Sencillamente, hay otro sentido de lo histórico, que viene dado a través de la asimilación subjetiva del mismo. Busca la expresión de la cubanía desde dentro: la familia, las tradiciones, las costumbres y los sentimientos" . Cemí lo asimila, se encuentra, a través de un mundo real e imaginario. Así asume el sentido de la vida, de la muerte, del destino, del deber, como experiencias vividas o trasmitidas por su madre y los recuerdos e imágenes.
Profundo conocedor de Platón, los poetas órficos, los filósofos gnósticos, Luis de Góngora y las corrientes culteranas y herméticas, devoto del idealismo platónico y ferviente lector de los poetas clásicos, Lezama vivió plenamente entregado a los libros, a la lectura y a la escritura. Se ha dicho de él que fue "un escritor de palabra golosa, henchida de barruntos sobre las más extraordinarias imaginerías. En él, el vocablo se hunde, como inmenso cucharón, en un caldo que contiene todos los saberes y todos los sabores y logra extraer, inimaginablemente entremezclados, bocados que son imágenes, que son poesía. La estética de Lezama es la estética de la intuición y de lo intuitivo: percepción primaria donde se encuentran todas las clarividencias. Gran lector de Góngora, vio en el barroco americano una necesidad artística y política, no sólo un estilo arquitectónico. Habló de un barroco político en sus escritos sobre Martí, Bolívar y Guevara. Vio un barroco artístico en las esculturas brasileñas de Alejaidinho, también en las pinturas religiosas de Kondori, imaginero del Cuzco". Su amigo Cortázar, en el ensayo Para llegar a Lezama Lima, dijo que en él "lo genial irrumpe sin los complejos de inferioridad que tanto nos agobian en Latinoamérica, con la fuerza primordial del robador de fuego". Intentó una última novela con Oppiano Licario (1969) y murió el 9 de agosto de 1976, nunca viajó más allá de México y Jamaica. Acaso unos versos suyos que se leen como epitafio en la bóveda familiar, revelen algo sobre su vida y su patria: "el mar violeta añora/ el nacimiento de los dioses/ ya nacer es aquí/ una fiesta innombrable."
Es compendio y extracto de otras reseñas que se relacionan: http://es.wikipedia.org/wiki/José_Lezama_Lima

viernes, 20 de febrero de 2009

Manuel Mugica Lainez: Bomarzo (el arrebato de la fantasía)

"... En 1958, Manuel Mujica Lainez visitó el bosque sagrado de Bomarzo, poblado de esculturas fabulosas. Su erudición, su infatigable curiosidad por todas las empresas de la imaginación lo impulsaron a ver de cerca ese lugar ideado en el siglo XVI por el duque Pier Francesco Orsini. De regreso a la Argentina, Mujica Lainez se consagró durante más de dos años, con pasión y rigor "álgebra y fuego", diría Borges- a reconstruir la historia de Bomarzo y su atormentado creador, que puso fin a su vida una noche de 1572. El resultado de esa labor es esta obra monumental, fascinante, impulsada por la riqueza de los conocimientos y el arrebato de la fantasía. Bomarzo obtuvo el Premio Nacional de Literatura en el bienio 1960-1962, el Premio John F. Kennedy en 1964 y varias distinciones otorgadas por el gobierno de la República Italiana.Además, inspiró a otros creadores: Alberto Ginastera compuso la cantata "Bomarzo", con textos de Mujica Lainez, para el 13º Festival de Música de Cámara organizado por la Elizabeth Sprague Coolidge Foundation, en Washington, e inició después la composición de la ópera del mismo nombre, con libreto de Mujica Lainez (casi todo en verso), que se estrenó en 1967 en el Listern Auditorium de Washington. Bomarzo es la obra cumbre del argentino Manuel Mujica Láinez, (1910-1984) y recrea la vida de un noble italiano del siglo XVI: el duque Pier Francesco Orsini, el "contrahecho, cínico e intrigante". Su drama se desarrolla en el ambiente trágico y sensual del Palacio Orsini y el célebre bosque de los monstruos de Bomarzo, próximos a la ciudad de Viterbo. Los numerosos personajes históricos, evocados por las confesiones del duque, componen un minucioso fresco del Renacimiento italiano. Con Bomarzo, Mujica Láinez inicia un nuevo ciclo de obras eruditas y de la novela de lo fantástico en el molde de la novela histórica. Recuperación literaria de la vida de un duque del Renacimiento italiano, reelaboración apasionada, mágica y poética de todo un mundo de príncipes, cardenales, condottieri, bufones, artistas, cortesanos y escritores; Bomarzo es la obra más ambiciosa y acabada de uno de los máximos exponentes de la narrativa hispánica contemporánea. Con una magnífica prosa barroca teñida de ironía y de nostalgia, que se presta tanto a las descripciones plásticas como a las reflexiones intimistas, Manuel Mujica Lainez construye un memorable mural manierista que trasciende el marco de la novela histórica para convertirse en crónica lúcida de una civilización. Francisco Granados pondera que en Bomarzo la calidad está en el acento personal y único del protagonista, en su humanidad palpitante. Nos abre su alma con la misma delicadeza y la colérica pasión con que pudiera haberse hecho en La Celestina. Lo otro, las larguezas históricas que se detiene a narrar, son un asomo al libro de arena que decía Borges, sin fin ni principio. Puedes entrar en cualquier página y sigues el hilo finísimo con que nos colgamos al mundo, saboreas la levedad con estamos prendidos al presente. Porque lo esencial es el pulso que hay detrás, el latido de Vicino, ese hombre que proyecta amar, ser, pero que a la vez nos desvela dolorosamente lo que consigue. La realidad y el deseo.La novela es un canto al deseo, al afán eterno de felicidad y belleza en un mundo que se resiste a entregárnoslos."

jueves, 19 de febrero de 2009

Honore de Balzac: Papá Goriot (la novela psicológica)

"... Papá Goriot (Le Père Goriot, también traducido al castellano como El padre Goriot o El tío Goriot) es una novela del escritor francés Honoré de Balzac (1799-1850) escrita en 1834 para la Revue de Paris y publicada en 1835 en forma de libro. Considerada una de las obras más importantes del autor, forma parte de las Escenas de la vida privada de la Comedia humana, ciclo coherente de varias decenas de novelas cuyo objetivo es describir de modo casi exhaustivo a la sociedad francesa de su tiempo; según su famosa frase, hacerle "la competencia al registro civil . En ella se analiza la naturaleza de la familia, el matrimonio, la estratificación y la corrupción en la sociedad parisina durante la Restauración francesa a partir del drama vivido por personajes como papá Goriot -el hombre que muere en la miseria y rechazado por sus hijas luego de haber sacrificado todo por ellas-, Eugène Rastignac -el joven cándido y ambicioso que aspira a formar parte de la alta sociedad-, los otros pensionistas en la Casa Vauquer y damas de la alta sociedad como la señora de Bauseánt o las hijas de Gorrito. La obra cuenta la historia de Goriot, un modesto fabricante de fideos, que se arruina y lleva a cabo los sacrificios más extremos por sus dos hijas, caprichosas y descastadas, que cuando se casan con hombres prósperos y suben en la escala social se avergüenzan de su padre al que dejan agonizar y morir en soledad. Pero Papá Goriot es también la historia de Eugène Rastignac, el provinciano que viene a París a conquistar la 'ciudad luz' valiéndose de todo, y la deVautrin, siniestro criminal que cambiando de disfraces y de nombres atraviesa como una estela maligna toda la gesta balzaciana. En Papá Goriot asistimos a esas autopsias, en las que Balzac descollaba, de tipos humanos y clases sociales, de las mitologías, los prejuicios, de los usos y costumbres que coexistían en el laberinto parisino. Papá Goriot aparece como una historia completa en sí misma pero casi todos sus personajes han aparecido ya antes o reaparecerán después en las otras novelas de esa comedia que nos presenta una imagen tan persuasiva y tan genuina de la humanidad. La tragedia de un buen hombre que es capaz de hacer lo que sea porque sus dos hijas sean felices y puedan cumplir sus caprichos. A cambio, el viejo tío Goriot se verá obligado a vivir alejado de ellas por deseo de sus yernos y a alojarse en la pensión de la señora Vauquer. Allí se convertirá en víctima de los falsos rumores del resto de inquilinos que lo tacharán de frívolo y “viejo verde”. Tan sólo Rastignac, un joven estudiante de Derecho que pretende introducirse en la alta sociedad parisién, se apiadara de él y le prestará su apoyo al enamorarse perdidamente de una de sus hijas. Papá Goriot fue escrita en 1834 y es considerada dentro de la corriente de realismo francés. Esta obra, no sólo seduce por su trama, sino que sorprende por la lucidez y la capacidad de anticipación del autor. Balzac percibió la sociedad a través de los condicionamientos económicos, anticipándose a las teorías del materialismo histórico. El autor es consciente por completo de que las formas del arte, de la ciencia, de la moral y de la política contemporáneas, son funciones de la realidad material, así como que la cultura burguesa, con su individualismo y racionalismo particular, echa sus raíces en las formas de la economía capitalista, cuyo símbolo máximo es el dinero. "

miércoles, 18 de febrero de 2009

Benito Pérez Galdos:Doña Perfecta (el realismo social)

"... Doña Perfecta es una novela social del escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920). La historia ocurre en España en el siglo XIX, y se trata de un conflicto entre la posición progresista y europeizante de Pepe Rey, hombre muy liberal y culto, y doña Perfecta, puntal de la sociedad orbajonense - una sociedad apegada a creencias y formas de existencia tradicionales. Pepe Rey, hombre de ideas liberales, acude a Orbajosa, pequeña ciudad episcopal castellana, donde piensa casarse con una prima suya, Rosario, matrimonio acordado por su padre, Juan, y por la hermana de éste, la madre de la novia, Perfecta, viuda de Polentinos. Los novios se gustan de inmediato, apenas conocerse, y se declaran amor eterno, pero el malmetimiento de un canónigo de la catedral, don Inocencio, descarrila las buenas intenciones del padre y de la tía, y contraría el flechazo amoroso sentido por los jóvenes. La infeliz marcha de los acontecimientos desemboca en un enfrentamiento entre la tía y el sobrino, cuando ésta se niega a que la hija se case con un descreído. La descripción psicológica de los personajes, realizada con minuciosidad, y el desarrollo lineal del argumento, expresado con un lenguaje sencillo, sirven al autor para centrar toda su atención en los planteamientos de fondo a los que el relato responde: mostrar la oposición entre dos formas radicalmente distintas de concebir la existencia y culpar a una de ellas de los males del país, concentrando las notas de estrechez mental y mera apariencia cristiana, de las que únicamente se salvan los dos jóvenes enamorados, víctimas de la falta de comprensión y del fanatismo. Galdós manifiesta en esta novela, que corresponde a la época de su militancia liberal, su característico anticlericalismo. El reseñista del blog El lamento de Pornoy nos dice que "Doña Perfecta que fue publicada en su primera versión en 1876, es una obra contemporánea, tanto por su temática como por la diversidad de su prosa, al mismo tiempo tan reconocible como personal del autor, mostrada a través de distintos géneros (una de las características de Galdós). Doña Perfecta es una historia donde se pone al descubierto la intransigencia de ciertos sectores de la sociedad española del XIX. Los clericales, representados por Doña Perfecta y por Don Inocencio, se oponen a las pretensiones de Pepe Rey respecto a Rosario, la hija de Doña Perfecta y prima de Pepe. Las desavenencias son de índole política y parten de la imposibilidad de diálogo con los fanáticos religiosos, cuya única razón es la fe y cuyo único argumento es la tradición católica. Así no hay nada casual en los nombres escogidos por Galdós. Ni que el protagonista se llame Rey, ni que sus oponentes se llamen, con castiza sorna, Perfecta e Inocencio. En la novela comprobaremos como “inteligencia y fuerza” son armas inútiles contra la cerrazón hipócrita, contra la ambigüedad moral. La novela funciona como crónica nacional y al mismo tiempo como novela romántica, pero alcanza la perfección literaria en la combinación de ambas. No se puede decir que Doña Perfecta sea más una crítica política que una aventura sentimental, pero lo que prevalece en la lectura es la denuncia de la amenaza para la paz social que constituyen los fanáticos. Se podría decir que hace lo mismo con la ingenuidad con la que se combate la intransigencia, pero cuando el narrador omnisciente escoge al amante que no puede alcanzar al objeto de su amor para centrar la narración, Galdós se pone claramente, a través de un viejo recurso literario, a favor de Rey, contra Doña Perfecta y Don Inocencio, impertérritos en sus decisiones hasta el desenlace final. La narración finaliza con un cambio al género epistolar que comunica los acontecimientos pero no los explica, una argucia del narrador omnisciente que se escuda en los hechos para no opinar". Esta reseña es compedio y extracto de otras que se relacionan:

Saul Bellow: Herzog (El hombre de papel)

"... «‘Si estoy como una cabra, qué le voy a hacer’, pensó Moses Herzog». Con esta rotunda declaración de principios arranca Herzog, la novela que en 1964 encumbró definitivamente a Saul Bellow (1915-2005) como uno de los grandes narradores norteamericanos del pasado siglo (si no el más grande: si secundamos, nos dice Luis Pousa, la tesis del británico Martin Amis, Bellow es, sin rivales, el gran novelista estadounidense de su tiempo). Probablemente sea esta su obra maestra, esa pieza casi perfecta en la que remató la faena iniciada unos años antes con la publicación de Las aventuras de Augie March (1953), y que le llevaría a obtener en 1976 uno de los más merecidos premios Nobel de la historia de la literatura. El protagonista de la narración, Moses Elkanah Herzog —nombre que Bellow tomó prestado de uno de los personajes menores del Ulises de James Joyce, como tributo casi secreto a uno de sus autores de cabecera—, es un excéntrico profesor universitario de 47 años que vive entre Nueva York y Chicago, judío, padre de dos hijos y dos veces divorciado que un buen día, al ver que su vida y su mundo se derrumban («Al revisar su vida entera, se dio cuenta de que lo había hecho todo mal, todo. Su vida estaba, por así decirlo, en ruinas»), decide refugiarse en la cocina de su casa y ponerse a escribir compulsivamente cartas que, por supuesto, jamás echa al buzón: «Oculto en el campo, escribía sin parar, frenéticamente, a los periódicos, a personas públicas, a amigos y parientes, y, por fin, a los muertos, primero a sus difuntos cercanos y casi anónimos, y por último a los famosos». Entre esos muertos ilustres a los que Herzog escribe epístolas llenas de reproches por la colisión entre la realidad y los barrocos laberintos de su pensamiento figuran, entre otros, numerosos filósofos: Hegel, Schopenhauer, Nietzsche o Spinoza, que comparten con políticos como Eisenhower el honor de ser los destinatarios del epistolario . Autor de una tesis doctoral sobre El estado de naturaleza en la filosofía política inglesa y francesa de los siglos XVII y XVIII y de un libro titulado Romanticismo y cristianismo, Moses Herzog representa probablemente, según Pousa, el vacío que sintieron bajo sus pies los intelectuales de mediados del siglo XX cuando descubrieron que, mientras ellos, los hombres de papel, seguían elucubrando ensayos sobre aquellos iluminados con los que dialogaba el protagonista de la novela, el mundo ya navegaba por otros mares más prosaicos en los que un intelectual como Herzog estaba irremisiblemente condenado al naufragio La grandeza de “Herzog” estriba en su protagonista, un hombre neurótico, inmaduro, que cree encarar los problemas con valentía cuando, en realidad, simplemente se limita a esgrimir su erudición como un escudo frente a los demás. Bellow creó un personaje ejemplar en su debilidad, cosa en absoluto sencilla, y escribió una novela que no zarandea al lector, sino que le interpela con inteligencia y sabiduría. Es sintomático el hecho de que Herzog escriba cartas imaginarias (dado que nunca las echa al correo para que lleguen a sus destinatarios) en un intento de comunicación con los demás, que no son sino justificaciones internas de sus decisiones. Las cartas se convierten en una exploración psicológica del propio protagonista para comprender cuáles han sido sus fallos emocionales. Hacia el final del libro, Moses parece conseguir alcanzar un estado de equilibrio y entiende —o así lo muestra— cuál ha sido su error: [...] ahora puedo decir que me he librado de la principal ambigüedad que afecta a los intelectuales: y es que los individuos civilizados odian a esa civilización que hace posibles sus vidas. Lo que les atrae es una imaginaria situación humana inventada por su propio genio y que para ellos es la única realidad humana verdadera. ¡Qué extraño! Pero la parte de toda sociedad mejor considerada y más inteligente suele ser precisamente la más desgraciada. Todos, alguna vez, nos hemos sentido como Herzog, nos refiere Rafael Maldonado. Porque ésta es la historia de un fracaso en todos los sentidos, en todo lo que un hombre puede fracasar: Fracaso sentimental, familiar, laboral, intelectual. Se ha casado y divorciado dos veces. Su mujer lo ha dejado por su mejor amigo. Ha dejado su puesto en la universidad para escribir, pero no escribe. Fracaso que sin embargo resulta en una gran productividad, porque Herzog, un profesor, un intelectual, reacciona de la única manera que puede, o sabe: escribiendo. " Esta reseña es compedio y extracto de otras que se relacionan: http://blogs.lavozdegalicia.es/luispousa/tag/saul-bellow/ http://www.solodelibros.es/27/08/2007/herzog-saul-bellow/ http://alhamar-critica.blogspot.com/2006/05/herzog-por-saul-bellow.html http://shangrilatextosaparte.blogspot.com/2008/02/texturas-herzog-dos-voces-alrededor-de.html http://es.wikipedia.org/wiki/Saul_Bellow

martes, 17 de febrero de 2009

Jose Saramago: El cerco de Lisboa ( la corrección de la historia)

"... Historia do cerco de Lisboa es una novela de José de Sousa Saramago (1922) premio Nobel de Literatura en 1998. Su obra está conformada en gran parte por novelas históricas entre las que destacan: Levantado del suelo (1980), Memorial del convento (1982) o El evangelio según Jesucristo (1991)- y la excelente novela, Historia del cerco de Lisboa (1989). Raimundo Silva es un modesto corrector de pruebas de una editorial y está corrigiendo un libro que cuenta, quizá por enésima vez en Portugal, la historia del cerco de Lisboa. Allí donde decía que los cruzados habían ayudado a los portugueses a recuperar Lisboa de manos de los moros, el habitualmente tranquilo señor Silva se atrevió a escribir que los cruzados no habían ayudado a los lusitanos. Pocos días después el error deliberado es descubierto y Raimundo es convocado por la editorial. A partir de ese, al fin y al cabo, modesto pero escandaloso gesto de rebeldía se producen los cambios en la vida del corrector, y la ficción puede desplegarse. Raimundo Silva conoce a María Sara, recién nombrada jefa de correctores y superior jerárquica suya, que le propone reescribir la historia del cerco de la ciudad, pero como si la mentira del no fuera verdad. Gracias a esta pequeña intriga, nos dice Nora Pasternac, lo que leemos es una novela histórica y su parodia; el libro dentro del libro, la historia dentro de la historia, novela que lleva dentro de sí las reglas de su construcción, su análisis y su crítica. José Saramago reinvidica la historia escrita con minúsculas, la pequeña y desconocida historia de los personajes secundarios. Historia del cerco de Lisboa, es un ejemplo destacado de esa vocación. Más que una novela histórica, nos dice Yuris Nórido estamos ante una especie de ensayo sobre los muchas veces difusos límites entre realidad y invención; sobre la relatividad de lo aceptado como cierto, sobre la capacidad de la ficción de reinventar esa realidad sin que se pierda un ápice de convicción. La reconquista de Lisboa por los cristianos, en el siglo XII, después de años de ocupación por los árabes, es el gran acontecimiento histórico sometido a singular escrutinio. Raymundo Silva, anodino corrector de pruebas de una editorial contemporánea, es el personaje, el escrutador. La narración comienza cuando Raymundo revisa un texto sobre el cerco de los cruzados a la ciudad de Lisboa. Animado por un inusual impulso, el corrector decide poner un “no” donde debería decir “sí”. Se convierte entonces, de alguna forma, en un extraño demiurgo, capaz de cambiar el curso de los acontecimientos, al menos en el constreñido ámbito de un libro. He ahí el gran planteamiento de Saramago, sobre el que descansa toda la novela: un simple hombre puede reescribir la historia, de una o mil maneras; un simple hombre puede convertirse, en todo caso, en sujeto hegemónico, dejar de ser espectador pasivo. Saramago hila dos historias paralelas: la primera ambientada en la Lisboa contemporánea donde vive Raymundo, la segunda tiene como escenario esa misma ciudad asediada por los portugueses, según la muy personal versión del corrector. Literatura dentro de la literatura, porque el lector es testigo de un relato referido, la reinvención que de un acontecimiento histórico hace un personaje. Pero en todo caso, el narrador no ofrece a ese personaje la oportunidad de contar la historia con su propia voz: se apropia de ella, le otorga la misma verosimilitud que al relato “principal”. Nos queda la impresión de que, más allá de la trama, asistimos al mismísimo proceso creativo, al acto mismo de la escritura de la novela. En diversos textos, entre ellos su diario Cuadernos de Lanzarote, Saramago ha manifestado sus opciones personales con respecto a la novela histórica; afirmando que ante la imposibilidad de reconstruir plenamente el pasado, él como escritor no ha podido evitar caer en la tentación de corregirlo, aunque sea ligeramente. Estas correcciones las define como “pequeños cartuchos” que hacen explotar las verdades históricas y le permiten sustituir lo que fue por lo que pudo haber sido. “Toda historia es historia contemporánea” afirma Saramago, citando a Croce; y también que sus novelas “porfían en buscar, en la impalpable niebla del tiempo, un pasado que constantemente se les escapa y que querrían integrar al presente”. Esta recensión es extracto y compedio de otras reseñas que se relacionan: