miércoles, 9 de junio de 2010

Raymon Carver: Tres rosas amarillas. (homenaje a Chejov)

“... Tres rosas amarillas” fue el último libro publicado por el escritor estadounidense Raymond Carver (1939-1988), compuesto por seis cuentos entre los que destaca el que da título a éste volumen y que narra las últimas horas de vida del gran cuentista y dramaturgo Antón Chejov, autor por el que Carver sentía una gran admiración. Carver tardó aproximadamente dos años en escribir y reescribir el relato mientras la muerte lo iba cercenando. La paradoja se hacia presente: Carver narraba la muerte de Chejov (1860 - 1904) al mismo tiempo que él se iba consumiendo lentamente. Así, en la medida que su propio personaje - escritor vivía su agonía: el autor del escritor moría su propia vida. La simbiosis literaria lograba su cometido: enlazar a dos maestros de la escritura en un mismo sentimiento.
Dotado de un apreciable escepticismo y resentimiento, el estadounidense Raymond Carver, publicó varios libros de cuentos y muchos de sus relatos aparecieron en periódicos y revistas. Fue un icono de la literatura norteamericana y considerado el padre del “realismo sucio” por los temas que trataba en sus historias, aparentemente triviales, y protagonizadas por personajes de las clases más desfavorecidas; siempre seres grises, perdedores, desesperanzados. Su estilo literario es considerado minimalista por la falta de adornos estilísticos y la economía en las palabras; es un narrador imparcial que “muestra” más que “cuenta”, por medio de frases breves, frías y cortantes que causan un gran impacto en el lector.
“Tres rosas amarillas” es un cuento diferente que se sale de su estilo habitual: es el único del libro escrito en tercera persona y el más emotivo. Carver , en ésta ocasión, se implica en la historia, quiere que la vivamos con él como si nos encontráramos en las habitaciones de Chejov en el balneario y fuésemos testigos de lo que allí ocurre. Se recrea en los sentimientos de los personajes y en los detalles hasta el punto de que el corcho de una botella de champagne o un jarrón con tres rosas amarillas se convierten en ideas obsesivas y tremendamente visuales que dejarán una huella duradera en la mente del lector. Da la sensación de que Carver se siente personalmente afectado por la muerte del célebre autor ruso y desea, con este cuento, rendirle un sentido homenaje. Para Carver, la muerte no estaba en los relojes que usaban aquellos comensales, amigos de Chejov, sino en la tinta, cuando él escribía sobre sus últimos días, era como si la vida le diera la oportunidad de escoger su propia muerte, una muerte eminentemente literaria: la mejor muerte para un escritor. Sin embargo, Carver pudo modificar la de su admirado amigo ¿Qué mejor muerte se puede ofrecer si no es bajo el sabor de las burbujas de una deliciosa copa de champaña?. Carver es capaz de aunar en unas pocas páginas la fuerza de la escena de la muerte de tan gran escritor con la importancia que el autor americano daba a las naderías, en este caso un tapón de botella de champán tirado por el suelo y un jarrón con tres rosas amarillas que no sabe dónde colocar el joven camarero al que Olga, esposa de Chejov, le habla de la muerte de su marido y le pide que vaya a la funeraria y encargue todo para el sepelio pero que lo haga con muchísima cautela pues no desea llamar la atención. El camarero, más preocupado por el corcho, o las rosas, no es capaz de entender la naturaleza del recado ni la importancia ni la grandeza del hombre que yace muerto en el cuarto contiguo..."
Es extracto y compendio de otras reseñas

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